Algunos cuidados para el gran salto industrial
Lo dicho: esto se logrará invirtiendo 13.000 millones de dólares, principalmente en el gas, litio y generación de electricidad. También se aumentará el presupuesto de salud y educación, se incentivará el aprendizaje de todas las ramas técnicas en la formación escolar y universitaria para...
Lo dicho: esto se logrará invirtiendo 13.000 millones de dólares, principalmente en el gas, litio y generación de electricidad. También se aumentará el presupuesto de salud y educación, se incentivará el aprendizaje de todas las ramas técnicas en la formación escolar y universitaria para permitir la preparación de “la nueva generación de científicos bolivianos” que estará acompañada con la entrega de becas.Lo no dicho: el camino para producir, y sobre todo para emplear, a esta nueva generación de científicos bolivianos no es tan simple y expedito como se lo plantea en los discursos políticos y campañas electorales.Para entender lo no dicho, vale la pena echar un vistazo a lo que está ocurriendo actualmente en EEUU, sede del famoso Silicon Valley, región californiana famosa no sólo por albergar a las grandes empresas tecnológicas como Google, Apple, Facebook, sino a toda una cultura tecnológica e informática de alta innovación. En el país del norte, han habido numerosas iniciativas que buscan reemplazar los empleos que se están perdiendo (como en la minería y otros sectores más “manuales”) por trabajos relacionados a la informática, la programación y las tecnologías de la información. Solo por nombrar algunas de estas iniciativas, se tiene a Mined Minds (para mineros), Bit Source, TechHire, Code.org, The Last Mile, entre otras.Estas iniciativas aplican programas para capacitar en estas ramas de tecnología e informática a un público objetivo diverso: exempleados mineros, extrabajadores administrativos, colegiales e incluso población carcelaria. Tanto el gobierno de Barak Obama, en la última década, como las propias empresas, han invertido millones de dólares para generar mano de obra calificada en estas ramas. Es una conocida “panacea neoliberal” del siglo XXI: compensar la erosión de trabajos manuales y no especializados con capacitación en ramas tecnológicas e informáticas.La lógica, seguramente similar a la que guía al vicepresidente boliviano, es que al implementar este tipo de iniciativas, se estarán creando legiones de trabajadores con buenos salarios y con acceso a las comodidades de la clase media, asegurando además una masa de ingenieros listos para fortalecer el sector de la ciencia en un mundo cada vez más digitalizado.Sin embargo, los especialistas en tecnología Ben Tarnoff y Julianne Tveten, en distintas publicaciones, mostraron recientemente que “el capitalismo en realidad no funciona así”.En sus investigaciones, encontraron que los salarios de los trabajadores de las áreas computacionales y otras relacionadas con las matemáticas “han estado estancadas por casi dos décadas”. Justamente es ahí donde yace el incentivo de Silicon Valley de “infestar” la política y la educación en EEUU: “al saturar el mercado de profesionales en las ciencias computacionales, los ejecutivos pueden bajar los costos de emplearlos”. Y esa es sólo una de las aristas del problema.El tema es que dar el salto industrial no pasa sólo por consignas y cifras, y no es un camino directo. Se trata de empezar por lo básico: mejorar la educación primaria y secundaria, asegurar salud de calidad para todos, para que los futuros científicos tengan una base sólida sobre la cual elegir y construir sus capacidades especializadas.Pero como una primera muestra de seriedad, el gobierno haría bien en crear políticas de absorción tecnológica durante la ejecución de obras, industrias y servicios. En 12 años de proceso de cambio, esto fue algo que no cambió. Ni en la construcción de las plantas separadoras, de urea, ni otras, hubo nada de esto. La industria como mero enclave transnacional no es industrialización.


