El MAS en su encrucijada
Nunca el Movimiento Al Socialismo en Tarija había gozado de unas perspectivas electorales tan saludables como las actuales. Unas perspectivas que se han creado no tanto por la función propia sino por lo que los demás le están brindando. Las formaciones “autonomistas” o abiertamente...
Nunca el Movimiento Al Socialismo en Tarija había gozado de unas perspectivas electorales tan saludables como las actuales. Unas perspectivas que se han creado no tanto por la función propia sino por lo que los demás le están brindando. Las formaciones “autonomistas” o abiertamente antimasistas en Tarija se han peleado por todo y por nada en 2017 lo que ha generado una desafección política en general y en particular, una atomización de la formación por criterios particulares. Los hay de Mauricio Lea Plaza, de Johnny Torres, de Adrián Oliva, de Samuel Doria Medina, de todos.La división de ese bloque, evidentemente, le beneficia. El suelo electoral quedó marcado en 2015 por el último candidato a la Gobernación de Tarija, Pablo Canedo, que con apenas tres semanas de campaña, procediendo de una de las familias de alcurnia de Tarija, de la plaza de Tarija, con el impacto que eso tuvo en las bases humildes y en los seguidores chaqueños, rondó una votación del 39 por ciento. Contando además que se salía de la nefasta gestión del interventor Lino Condori, es difícil que el MAS Tarija pueda tener peores resultados en el futuro.Con estos antecedentes, no se acaba de entender que el partido azul, anteriormente granítico y disciplinado de puertas afuera, se haya convertido ahora en una jaula de grillos en el que vuelan las cuchilladas.La última ha sido la decisión firme de los campesinos y el bloque fuerte de asambleístas de desconocer al presidente René Sánchez, electo en un Congreso fallido en el que no asistieron los propios campesinos, que sin duda son el único movimiento fuerte que le queda.A este incendio, que todavía está lejos de cerrarse por mucho acuerdo que haya entre la dirigencia de Osvaldo Yucra y el bloque alineado de Uriondo, se suma la pugna en la Asamblea Departamental, fraccionada en al menos tres grupos, pero en el que destaca sobre todo el alineado al ex presidente William Guerrero, al que no le gustó dejar la presidencia en manos de Sara Armella.El MAS Tarija tiene un antes y un después a partir de la gestión de Lino Condori. En el antes, unos cuantos líderes bien asentados y apoyados por sus bases junto a algunos progresistas y otros operadores sólidos lograron hacer crecer el partido contra viento y marea. En esa etapa de crecimiento destacan las movilizaciones del Prosol y el resultado de Carlos Cabrera en las elecciones de 2010, donde puso en aprietos a Mario Cossío de quien le separaron apenas tres puntos. Después llegó el punto de inflexión. Los nervios o las ambiciones le hicieron optar por la vía rápida, la suspensión del Gobernador electo en base a unos artículos de una Ley hoy inconstitucionales. A partir de ahí empezó un declive moral con la gestión de Lino Condori solo camuflada tras los ingentes recursos que fueron cuarteados y repartidos entre organizaciones y provincias y que seguiremos pagando los próximos quince años.Eulalio Sánchez acabó vapuleado; Luis Alfaro dejó las siglas y cambió de bando; Julia Ramos, la última leal encargada de sostener la movilización, acabó encarcelada por los manejos del Fondo Indígena. Y mientras tanto, el MAS se llenó de invitados de todos los colores y discursos de política pragmática. Los campesinos decidieron recientemente dejar de lado el instrumento y “trabajar directamente con el Gobierno”, una estrategia que da la medida de cómo se encuentra el instrumento y su vida orgánica y disciplinada de antaño, y es que en las últimas decisiones de calado no ha importado el criterio del Instrumento; ni siquiera de la Codelcam.Hasta el 20 de enero se verá en qué medida ha vuelto la paz al Instrumento Político o si definitivamente, cada cual hará la guerra por su cuenta, una opción contracorriente para el escenario que esta vez sí se les abría.


