Un fracaso que da respiro a las economías sudamericanas
Un fracaso para los poderosos del norte, que como contraparte implica un respiro de alivio para las economías sudamericanas, que se hubieran visto peligrosamente perjudicadas por los efectos de un TLC profundamente asimétrico con la UE.Tal como fue reflejado hace un par de semanas, el acuerdo...
Un fracaso para los poderosos del norte, que como contraparte implica un respiro de alivio para las economías sudamericanas, que se hubieran visto peligrosamente perjudicadas por los efectos de un TLC profundamente asimétrico con la UE.Tal como fue reflejado hace un par de semanas, el acuerdo puede impactar negativamente sobre el empleo industrial y en la seguridad alimentaria de los países del Mercosur, ya que fomentaría el uso de la tierra para producir bienes exportables. Esto implicaría un desplazamiento aún mayor de la producción campesina y de pequeña escala, afectando a miles de productores, algo que ya ha ocurrido en las últimas décadas con relación a la producción agroindustrial de soya para la exportación, particularmente en Bolivia, Paraguay y Argentina.Por otro lado, expertos como Mariano Treacy (investigador y Docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento-UNGS) y Francisco Cantamutto (investigador IDAES-UNSam-CONICET) señalaban que algunos actores de la UE podrían incrementar su control sobre el sector de servicios en el Mercosur, avanzando sobre el comercio electrónico y las compras públicas, y mejorando su situación exportadora de bienes manufacturados con alto valor agregado como maquinarias y automóviles. Mientras, “los sectores industriales de nuestros países se verían entonces también duramente afectados”, advertían.Y es que la UE promueve la apertura en los rubros en que ya es competitiva, y se niega a desproteger aquellos en los que nuestros países se especializan. Algo que es típico de los países que han alcanzado un umbral de desarrollo: fuerte proteccionismo para desarrollarse, y luego promoción del libre comercio para aprovechar su poder sobre los países subordinados. De sostenerse esta tendencia, el TLC “podría ocasionar mayores salidas de recursos hacia las economías más desarrolladas”, agregaban los citados expertos.Entre lo poco que se sabía de las negociaciones es que la UE propuso que sus empresas sean incluidas en las licitaciones y compras públicas, lo que quitaría un instrumento históricamente clave para el desarrollo; esto ya ocurre de cierta manera en Bolivia, pues sus normas de contratación favorecen a empresas extranjeras por encima de las nacionales, lo que podría haberse profundizado y generalizado a niveles mayores.Entre los perdedores principales del Mercosur estrían las PyMEs y empresas del sector manufacturero, proveedoras de servicios vinculados a las compras públicas, y los trabajadores que se desempeñan en esos sectores. Además de producirse un impacto negativo sobre la balanza de pagos por el comercio de valores tan asimétricos (manufacturas y propiedad intelectual versus materias primas).En ese sentido, un trabajo recientemente publicado de Margarita Olivera y Davide Villani demostraba cómo el acuerdo reforzaría el perfil exportador primario con baja generación de tecnología de la región, desintegrando las cadenas productivas en sus segmentos de mayor valor agregado.Por donde se mire, el fracaso de la UE es la victoria de la economía y los trabajadores sudamericanos. Sin embargo, el poder nunca se rinde. En la mente de los negociadores se tiene al mes de marzo como límite para lograr el acuerdo. Macri y Temer se apurarán más.Aunque de momento no hay rondas negociadoras en el calendario, la mirada habrá de estar alerta para denunciar el sinsentido de cavar nuestra propia tumba.


