Una promesa para San Roque

Científicos y estudiosos de todo el mundo han buscado las raíces de una coreografía que acompaña a la devoción del Santo y en las que ni siquiera las fechas parecen ser fruto de la casualidad. Los chunchos bailan y rezan. San Roque es el 16 de agosto y el Encierro el segundo martes de cada...

Científicos y estudiosos de todo el mundo han buscado las raíces de una coreografía que acompaña a la devoción del Santo y en las que ni siquiera las fechas parecen ser fruto de la casualidad. Los chunchos bailan y rezan. San Roque es el 16 de agosto y el Encierro el segundo martes de cada septiembre. Explicaciones hay muchas. Sobre la mayoría de los puntos hay consensos amplios, como el origen vinculado al leprosario de Lazareto y las caminatas que los enfermos emprendían rumbo a las capitales pobladas al finalizar el invierno, que justificaría vestimentas y sonidos. Hay quien ha estudiado mucho más del tema, como el investigador Daniel Vacaflores, que ha llegado a encontrar coincidencias con festividades religiosas en otros puntos del continente y no tan lejanos, como el norte argentino y las costas chilenas. Existen otras interpretaciones que vinculan la celebración a las clases populares y al ciclo agrícola.En Tarija la Fiesta se ha consolidado cada vez más como la Fiesta Grande. Los chunchos promesantes ya se cuentan por miles. Lejos de entrar en fase decadente, como lo están algunos de los ritos católicos fundamentales, como asistir a la Eucaristía o contraer matrimonio, la Fiesta de San Roque ha alcanzado un nuevo auge social y popular entre tarijeños de todas las generaciones y condiciones. La tendencia puede responder mucho a los lineamientos del siglo XXI y a los rasgos reconocibles en diferentes procesos que los antropólogos ya anotan en sus tesis: significación de grupo y espectáculo. Hoy por hoy, participar en las procesiones de San Roque suman más a lo tarijeño que a lo Católico sin que eso le haga mejor o peor a la fiesta, pero no conviene obviar el detalle.El reto de los promesantes chunchos de San Roque es el mismo que el de la propia Iglesia Católica, adecuarse al siglo XXI y a los nuevos tiempos. Las tradiciones se forjaron en momentos sociológicos concretos y la justificación por sí misma no es suficiente para reproducirse perpetuamente, las características de la fiesta se han ido adecuando y con el tiempo, los dogmas dejarán de serlo tanto, por eso es necesario que los debates se abran y que los pioneros, o pioneras, ejerzan de tales, porque ningún cambio se logró desde un sillón de la casa.Más debería preocupar a los devotos sanroquinos la banalidad con la que se empieza a tomar la esencia fundamental de las procesiones, que no es otra que la promesa desde la Fe Católica. No importa el puesto en la fila, ni el color de los hábitos, ni siquiera los días que vayan o no vayan a bailar, ni las ampollas, ni los dolores de espalda ni las macurcas. Lo esencial en la fiesta de San Roque es que cada uno de sus participantes haya hecho una promesa y se esfuerce en lograrla. Lo de bailar es simbólico.Varios miles de promesantes chunchos llegarán mañana a la minúscula plaza Campero y desafiando a lógica y a la física brindarán las imágenes que enorgullecen a los uriondos y sobrecoge a los visitantes con el canto profundo y sentido. Unos se habrán esforzado más y otros menos a lo largo de los seis días de procesiones. Lo importante es que al día siguiente y hasta el próximo San Roque, cada uno de los chunchos, alféreces, tamborileros y hasta visitantes contribuyan con su ejemplo a hacer de Tarija un lugar mejor para vivir. El resto es fachada.


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