El MAS, el Chaco y el final del camino

El órdago secesionista no ha tenido eco ni en la población, ni en las instituciones ni tampoco en el Gobierno Nacional, que ha cerrado de un portazo esa posibilidad. Apenas unos pocos actores políticos capitalinos han tomado la advertencia como un arma política más para tratar de medrar y...

El órdago secesionista no ha tenido eco ni en la población, ni en las instituciones ni tampoco en el Gobierno Nacional, que ha cerrado de un portazo esa posibilidad. Apenas unos pocos actores políticos capitalinos han tomado la advertencia como un arma política más para tratar de medrar y ganar puntos a costa de minar la convivencia.Entre las causas del poco interés suscitado está, particularmente, la convicción de que el reparto de regalías en base a la Ley 3038 está salvaguardada en la soberanía de la Asamblea Plurinacional. El MAS por el momento no parece interesado en azotar el avispero por lo que la demanda de las regiones productoras como O´Connor y Bermejo han caído de momento en saco roto.La tibieza en la reacción también tiene que ver con el momento, acelerado, y con la falta de credibilidad del portador del mensaje, pues el actual Ejecutivo no ha sido nunca un autonomista convencido. Más al contrario.El Gobierno Nacional argumentó la pasada semana la limitación Constitucional y legal para crear un nuevo departamento en Bolivia. No existen caminos para ello. El Ejecutivo José Quecaña esgrime sin embargo que los caminos se crean a partir de la demanda social y que las leyes están para cambiarlas. No le falta razón, pero si fuerza.El propio Movimiento Al Socialismo, a través de la jefa de Bancada de la Asamblea Plurinacional, Sonia Condori, ha fustigado a José Quecaña y sus aliados calificándolos de “mezquinos”, un calificativo que da cuenta de la lucha abierta que se vive en el partido particularmente en la región. El joven Quecaña ha sido hábil en su ya dilatada carrera política, pero la aristocracia local arremolinada ahora en el MAS sigue arropando a Carlos Brú, nombrado guardián del proceso en el Chaco por el propio Evo Morales sin importarle sus antecedentes, ni sus resultados electorales.El MAS pelea su propia batalla en Tarija con intereses electorales más centrados en la continuidad del proyecto a nivel nacional, aunque a nadie se le escapa que la división política y económica del departamento de Tarija beneficiará de nuevo al único partido con implantación real en todo el territorio, y que todos seguirán votando un mismo Gobernador.Quecaña no ha encontrado eco en la Gobernación, que no está dispuesta a hacer escándalo de un proceso que se originó hace muchos años y que está definido en todo el marco jurídico boliviano. Sí han hecho banderas actores menores que hacen un cálculo esencialmente municipal al grito de “se rompe Tarija” agitando conceptos secesionistas que distan mucho de lo que en las calles se viene viviendo desde hace años. Resulta paradigmático denunciar la tramposa autonomía recogida en la Constitución y mutilada con la Ley Marco que no satisface las aspiraciones de Tarija y a la vez, querer hacer lo propio con la Región Autónoma del Chaco.Todos los territorios que han impulsado procesos secesionistas en el mundo, desde Cataluña hasta Yemen del Sur pasando por Chechenia o Baviera, han buscado la legitimidad social antes de la política o constitucional. Los Gobiernos que han logrado disipar, o al menos contener las aspiraciones, han optado por el diálogo sincero, incluyendo la  colocación de ánforas para resolver la ecuación clave. Escocia y Quebec son los ejemplos más claros. Es evidente que, cualquier proceso desintegrador, tiene un solo beneficiario: el mercado transnacional que cada vez encuentra límites más débiles y menos numerosos.Es probable que, en el medio plazo, el Chaco agote el contenido del Estatuto Regional y busque nuevas fórmulas que le permitan aumentar su autogobierno. Hasta entonces, es necesario que las autoridades chaqueñas se concentren en gestionar sus competencias y satisfacer las necesidades de sus ciudadanos, que son muchas y que llevan mucho tiempo esperando mientras por los despachos han pasado millones de bolivianos.El Chaco debe hacerse grande, demostrar capacidad y eficiencia en la gestión que no justifique el pasado, sino el presente. Tarija y el resto de las provincias también. Tejer un futuro común es la única manera de mantener la cohesión y desarrollarse al mismo tiempo.


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