Violencias, fronteras y crisis
La Policía ha decretado silencio, todo lo que se puede silenciar un caso así. Se conoce que al menos un presunto sicario ha sido atrapado en la frontera. También se presumen causas como el ajuste de cuentas, normalmente cuentas vinculadas al narcotráfico, pero eso todavía no se puede...
La Policía ha decretado silencio, todo lo que se puede silenciar un caso así. Se conoce que al menos un presunto sicario ha sido atrapado en la frontera. También se presumen causas como el ajuste de cuentas, normalmente cuentas vinculadas al narcotráfico, pero eso todavía no se puede afirmar.El caso viene a sumar a los que hicieron del fin de semana uno de los más negros que se recuerdan. Cuatro cadáveres. Dos de ellos asesinados a sangre fría en un vehículo. Madre e hijo. Sin causa aparente. Especulaciones, de nuevo, muchas.Hace unos meses también un grupo de sicarios entraron en una casa en Santa Ana y dispararon a quemarropa contra una señora de la tercera edad y su familia. Uno de sus hijos pudo escapar. Aparentemente otro ajuste de cuentas.Bolivia está todavía lejos de las situaciones de extrema violencia que se viven en otros países, pero los casos siguen creciendo y conmocionando la paz y relativa tranquilidad que desde siempre han campado en nuestras fronteras.En Yacuiba en los últimos años se cuentan media docena de casos espeluznantes, de personas degolladas, asesinados en la puerta de sus casas, de ataques con explosivos en plena plaza principal, enamorados baleados o jóvenes que perdieron la vida, ejecutados, sentados en su vehículo.Bolivia está lejos de las cifras que han convertido a Latinoamérica en la segunda región más peligrosa del mundo después de África. Cifras en cualquier caso espeluznantes recogidas en el informe anual de la Organización de Naciones Unidas.Los datos en África arrojan una tasa de 17 asesinatos cada 100.000 habitantes mientras que en América, sin desglosar, la tasa es de 15,4 asesinatos cada 100.000 habitantes. Estas cifras están muy lejos de los 3,5 que reporta Europa, 3,1 que reporta Asia o 2,9 que reporta Oceanía.La cifra esconde algunas trampas, pues en el desglose se contempla que Centroamérica es la región más peligrosa del mundo, con 41 muertos cada 100.000 habitantes mientras que en Sudamérica se alcanzan 20, el Caribe 16 y en Norteamérica 9.Si bien África es el continente más violento, los cinco países con mayor tasa de homicidios son americanos: Honduras (66), Venezuela (58), Belice (44), Jamaica (41) y El Salvador (41). Le sigue Guatemala con 39 para demostrar porque la región centroamericana es la más peligrosa del mundo con su guerra de maras producto de un sistema agotado.El caso de Venezuela es llamativo en Sudamérica y las interpretaciones son numerosas. Lo cierto es que eleva la cifra de un continente relativamente tranquilo. Brasil suma 26,5 y Colombia 25 elevando también la media. Paraguay es el siguiente en la lista con 11 y Perú con 10. Ecuador suma 8 y el siguiente en aparecer ya es Bolivia, que registra una tasa de 7,7 asesinatos cada 100.000 habitantes. Si bien la cifra está por debajo de la región todavía está por encima de los 6,9 que es la media mundial.Entre feminicidios, que en 2017 suman tres confesos, y asesinatos, que ya suma 4 en las últimas semanas, Tarija se sitúa por encima de la media nacional en lo que se refiere a muertes intencionales.Preocupa especialmente que la dinámica del ajuste de cuentas o el asesinato a sangre fría haya vuelto a instalarse en Yacuiba un territorio basto y por tanto, vulnerable. Este tipo de eventos, a priori, no tienen que ver con la inseguridad ciudadana. Nada que ver. No son muertos producto de una interacción, sino de una planificación detallada ejecutada con mayor o menor éxito, diligencia y discreción.Lo que si facilita la penetración del crimen organizado son las crisis, los momentos de incertidumbre y de caída. Ni Bolivia ni Tarija ni el Chaco viven una situación de emergencia por estos asuntos, pero no conviene relajar los controles por ello, menos en momentos como los actuales, cuando la decepción ha seguido al sueño placentero. Es necesario tomar medidas urgentes.


