Aportar más vida a los últimos años
La falta de respeto por parte de la juventud, el incumplimiento de las normas de preferencia, la deficitaria atención de salud, la discriminación laboral y el escaso afecto son los problemas con los que los ancianos tienen que vivir a diario. Como si no fuera suficiente el verse disminuidos...
La falta de respeto por parte de la juventud, el incumplimiento de las normas de preferencia, la deficitaria atención de salud, la discriminación laboral y el escaso afecto son los problemas con los que los ancianos tienen que vivir a diario. Como si no fuera suficiente el verse disminuidos físicamente.Siempre lo repetimos, “algún día todos seremos viejos”, y ¿entonces qué hemos sembrado para esos días? Lamentablemente hasta ahora muy poco. Los índices de pobreza obligan a los ancianos a seguir trabajando y lo hacen taxeando, vendiendo dulces, recogiendo botellas plásticas, en fin, haciendo cualquier labor informal, pues el trabajo formal se les ha negado por sus entrados años.De acuerdo a los datos del Censo 2012 en total en el departamento hay 43.154 adultos mayores. La mayor concentración de éstos se encuentra en un rango de edad de entre 64 y 95 años, sumando 23.290 mujeres y 19.864 hombres. Del total, 23.057 están obligados a trabajar para sobrevivir, pues sus hijos no se encargan de ellos e incluso son los adultos mayores quienes aún deben mantenerlos.La Ley Nº 603 (Código de las Familias y del Proceso Familiar), artículo 33, inciso d. (Deberes de hijas e hijos, tuteladas y tutelados) expresa: “Son deberes de las y los hijos, tuteladas y tutelados: prestar asistencia a su madre, padre o a ambos, y ascendientes, cuando se hallen en situación de necesidad y no estén en posibilidades de procurarse los medios propios de subsistencia”.Pero ¿cuántos hacen esto? Si lo harían no veríamos a tantos ancianos trabajando en las calles. Más aún son los hijos los que aún siguen viviendo de los sueldos de sus padres. Siempre decimos que en esto influye la cultura, que Bolivia es un país de familias sobreprotectoras pero olvidamos que el derecho de uno termina cuando comienza el derecho del otro. Y los adultos mayores tienen derecho a descansar pero sobre todo a una buena calidad de vida.En este último aspecto están contemplados muchos factores, pero uno fundamental es la salud. Lamentablemente en nuestro país no hay centros especializados en la atención de los adultos mayores. No hay geriatras y no existe preocupación por impulsar esta especialidad.Los gobiernos de turno olvidan o no quieren ver que la edad avanzada tiene alta co-morbilidad y los adultos mayores son muy dependientes del soporte hospitalario, lo que provoca el deterioro de su calidad de vida, pues muy aparte de la enfermedad que padezcan los hospitales los deprimen y más aún cuando la atención no es amable.El eje estratégico y los planes de acción concretos deben pasar por la atención gratuita en caso de cualquier enfermedad, la especialización geriátrica, la hospitalización a domicilio (HD), el acortamiento de los días de estadía hospitalaria y un seguimiento activo a corto plazo en el domicilio.Los programas de atención integrada pueden convertirse en un “gran paraguas” que permita cubrir el amplio abanico de necesidades de forma eficaz, evitando las duplicidades y asegurando la continuidad asistencial en todos sus aspectos.Cualquier programa de atención integrada debe contar con cinco elementos básicos: la atención centrada en el paciente, la sostenibilidad, la participación de los profesionales, la promoción de la atención integrada, y la visión territorial local (sistemas locales sociosanitarios para la atención integrada de adultos mayores).El objetivo central es lograr una longevidad satisfactoria en la cual la declinación fisiológica sea mínima y donde, desde el punto de vista clínico, se alcance un bajo riesgo de enfermedad y discapacidad, un nivel alto de funcionamiento físico y mental y una satisfacción activa con la vida.El aumento del promedio de vida de las poblaciones es un fenómeno social con trascendencia sanitaria y económica y constituye, en todos los casos, situaciones complejas que deben ser enfrentadas y resueltas.El incremento de la longevidad no debe constituir la única meta de la ciencia contemporánea, a ello deberá añadírsele una mejoría de la calidad de vida de la población longeva, como se dice desde hace mucho tiempo, el reto no está sólo en agregar más años a la vida, sino en aportar más vida a los últimos años.La calidad de vida se define en términos generales como el bienestar, felicidad y satisfacción de un individuo, que le otorga a éste cierta capacidad de actuación, funcionamiento o sensación positiva de su vida.El adulto mayor, si es social, funcional e intelectualmente activo, puede considerarse sano, aun cuando tenga alguna enfermedad crónica y esté tomando fármacos.Éste es un gran reto, que cumplido, resolvería gran parte del problema.


