García Linera, el insustituible

Morales lo trajo a colación al final del discurso, justo después de hablar de la unidad boliviana una vez superado el conflicto con “la media luna” y se refirió “con mucho respeto a los movimientos sociales” y llegó a calificar que el mejor patrimonio de la revolución boliviana...

Morales lo trajo a colación al final del discurso, justo después de hablar de la unidad boliviana una vez superado el conflicto con “la media luna” y se refirió “con mucho respeto a los movimientos sociales” y llegó a calificar que el mejor patrimonio de la revolución boliviana liberadora cultural es “la dupla Evo – Álvaro”. “Cuando no hay intereses políticos ni económicos la coincidencia es total”.El Vicepresidente Álvaro García Linera acompaña a Evo Morales desde 2005, cuando fue ungido como candidato a la Vicepresidencia después de varios descartes. Intelectual con pasado guerrillero procedente de una familia acomodada cochabambina, había saltado de la cárcel a los platós de televisión como analista político y de ahí a la Vicepresidencia.Álvaro venía de un marxismo leninista cortado a la medida, medio fusionado con las tesis indianistas y adherido a los principios de la Patria Grande. En el primer gabinete de Evo Morales, García Linera era un intelectual más entre los pesos pesados que allí se sentaban. Sin duda no era el que mayor peso político tenía ni el que arrastraba más a las bases, que siempre lo aceptaron como un mal menor y una concesión otorgada a Evo Morales.Con el paso de los años, García Linera ha ido ganando poder institucional desde dentro, hasta el punto de haber eliminado prácticamente a todos sus rivales ideológicamente hablando afiliados al MAS. Filemón Escobar, Andrés Soliz Rada, Félix Patzi son algunos de los cadáveres que fue dejando a un lado no sin ayuda del sempiterno Ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana, ahora apartado en Cuba.A García Linera se le atribuyen las líneas maestras de la política económica donde no ha dado un respiro a la frágil empresa nacional siempre poniéndola en contraposición con las empresas del Estado mientras que sí ha abierto la mano con las grandes corporaciones o grupos poderosos como los agroindustriales del Oriente. Su discurso está plagado de referencias a la conquista de la hegemonía diluyendo el poder burgués en el pueblo. En lo político también ha apelado a Gramsci a la hora de justificar la incorporación de nuevos sectores a la revolución marxista. En la práctica, García Linera ha sido el patrocinador de la incorporación de invitados de todas las tendencias a los puestos de más alto nivel.En definitiva, García Linera no era el poder detrás del trono de Evo ni la mano que movía los hilos de la marioneta cuando arrancó el proceso, pero poco a poco se ha quedado prácticamente solo a la hora de formular la estrategia política.El Vicepresidente Álvaro García Linera anunció en 2016 su intención de no volver a acompañar a Evo Morales en una teórica nueva aventura electoral y al mismo tiempo se desmarcó de ser el autor ideológico del referéndum precipitado del 21 de febrero de 2016 que hoy por hoy le impide ser de nuevo candidato a Evo Morales. Ya por entonces Morales proclamó que era “insustituible”, aunque añadió un “pero”. Muchos movimientos sociales se aferraron a esa palabra para abrir una batalla soterrada por la sucesión. Que Morales lo haya vuelto a repetir en el escenario más solemne imaginable, ahí donde se dicta el discurso político del año y apenas unos meses antes de que se llegue a 2018, año al que Morales aplazó la decisión sobre su continuidad es significativo.La decisión de Álvaro es obviamente reversible, pues como varias veces ha repetido, él es un soldado que se pone a las órdenes. Tampoco le sería desagradable. Lo cierto es que Evo Morales vuelve a ligar su destino a la suerte del Vicepresidente, como ya lo hizo en el “fatídico” referéndum en el que fue incluido sin necesidad. La batalla en el MAS parece ser atroz, una batalla nada recomendable en los momentos en que hay que prestar más atención a la gestión, sobre todo económica, para que los indicadores no se disparen, porque detrás de cada uno de ellos, hay cientos y cientos de bolivianos.


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