Bolivia, Venezuela y la oposición

vEn la primera década de este siglo XXI, Hugo Chávez y Evo Morales fueron dos de los elementos más icónicos del cambio de ciclo, aferrados a los discursos de la recuperación de la soberanía nacional en el frente antiimperialista que se consagró en Sudamérica. Ambos congeniaron bien y...

vEn la primera década de este siglo XXI, Hugo Chávez y Evo Morales fueron dos de los elementos más icónicos del cambio de ciclo, aferrados a los discursos de la recuperación de la soberanía nacional en el frente antiimperialista que se consagró en Sudamérica. Ambos congeniaron bien y Chávez, consecuente en su discurso de la Patria Grande, no dudó en prestar ayuda para desarrollar diferentes programas sociales de mayor o menor incidencia política.Otras coincidencias son muy limitadas y de origen diferente, por ejemplo, Venezuela y Bolivia tenían amplios márgenes de población excluida y en índices altos de pobreza, pero mientras en Venezuela eran producto de un desarrollo capitalista sin control, en Bolivia eran el resultado de un país sin desarrollar. Venezuela, en 2005, era ya un país sumamente dependiente del petróleo y sus exportaciones mientras que Bolivia ha ido siendo cada vez más dependiente de la venta de su gas. A una y a otra economía les ha golpeado fuerte la caída del precio del barril de petróleo.En el sector de los hidrocarburos no cabe comparación en lo que se refiere a los números. Venezuela es la mayor reserva de petróleo del mundo con planes para producir en el corto plazo 4 millones de barriles de petróleo al día, mientras que Bolivia ha despertado en mitad del sueño del corazón energético sin tener las reservas de gas que se presuponían.Por otro lado, Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha intentado controlar el mercado en todas sus vertientes, pero ha acabado sucumbiendo a la colaboración con empresas de servicio y empresas mixtas para satisfacer las expectativas de generación. Por su parte, YPFB ni siquiera ha intentado acaudillar el sector en los once años que han pasado desde la nacionalización y las empresas transnacionales se siguen sabiendo imprescindibles a la hora de sentarse en la mesa de negociación.El fracaso de Venezuela en la transformación de la matriz productiva y sus alianzas con las grandes transnacionales y la banca de Estados Unidos, que aún hoy, con la que está cayendo, sigue financiando las emisiones de deuda de PDVSA explican en parte el caos que se vive actualmente en el país. Bolivia ha fracasado igualmente en la transformación de la matriz productiva y, más al contrario, ha debilitado a la escasa empresa privada que sobrevivió a la capitalización de Gonzalo Sánchez de Lozada. Al igual que Venezuela, mantiene vínculos con los poderes centrales hasta el momento inexplicables, como la salvaguarda de las Reservas en bancos de Estados Unidos.Durante la década y media que Hugo Chávez estuvo en el poder, la oposición venezolana parecía no existir, encadenando derrota tras derrota, en las urnas y en los intentos de golpe de Estado. En algún momento alguien identificó que el problema era Hugo Chávez y en ese momento, alguien decidió pararse al costado, acumular fuerzas y contactos para cuando tocara enfrentar a su sucesor.En Bolivia la oposición también ha acumulado derrota tras derrota hasta que, replegada en determinados feudos de poder territorial esperan la oportunidad de enfrentar al sucesor de Evo Morales.Nicolás Maduro es hoy el sucesor de Hugo Chávez, a años luz en carisma pero con peculiar inteligencia política. Evo Morales no tiene sucesor ni chanza para concurrir a las próximas elecciones salvo que pase algo que anule las votaciones del 21 de febrero de 2016 en las que se cerró la posibilidad de la modificación parcial de la Carta Magna.En el MAS no se quiere ni oír hablar de que Morales no estará en la próxima papeleta y esgrimen diferentes caminos para lograr la repostulación. Uno de ellos bien puede ser una nueva Asamblea Constituyente, conscientes de que la oposición no tiene ni de lejos la fortaleza de la oposición venezolana, bien alimentada desde el exterior.La oposición gastó todas las balas en 2008 y hoy por hoy ni siquiera se ve viable una alianza opositora. También es cierto que las políticas del MAS de hoy no son ni de lejos las de 2003 o 2006. La violencia debe ser la vía descartar, venga de donde venga. Venezuela y Bolivia no son lo mismo.


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