Sujetos a nuestra suerte

El termino emergencia suele ser utilizado por la mayoría de las personas para conjeturar una situación que se salió de control y como consecuencia, provocó un desastre. Frente a este tipo de sucesos, todo país, región o departamento debe estar preparado, sobre todo cuando la salud es uno de...

El termino emergencia suele ser utilizado por la mayoría de las personas para conjeturar una situación que se salió de control y como consecuencia, provocó un desastre. Frente a este tipo de sucesos, todo país, región o departamento debe estar preparado, sobre todo cuando la salud es uno de los derechos fundamentales de toda persona.El sistema integral de emergencias es una estructura médica extrahospitalaria desde la cual se coordinan de manera permanente los distintos medios necesarios para la atención y el tratamiento definitivo de los pacientes que se encuentran en urgencia.Un buen sistema de emergencia comprende el centro de llamadas, el servicio de ambulancias, su equipamiento y un personal sumamente capacitado. Así, un punto fundamental que destaca es la seguridad pública teniendo como actores principales a la Policía y a los Bomberos. Este sistema incluye también algo mucho antes del accidente que es la concientización sobre seguridad en las diferentes áreas. Se llama “integral” precisamente porque consigue integrar tres subsistemas de trabajo. El primero de ellos sería el de la atención primaria, que incluye las policlínicas, que hacen guardias las 24 horas y que dan la primera asistencia al enfermo.El segundo subsistema es el de emergencia, que da respuesta con ambulancias especializadas a la solicitud del paciente y que en algunos casos tiene un centro coordinador provincial y en cada provincia un número determinado de subcentros.El tercer subsistema es el de atención en grado hospitalario y especializado. ¿Cuánto de esto hay en Tarija? La respuesta es clara, hay poco o nada de esto. ¿Entonces los ciudadanos están dejados a su suerte?La gestión del sistema de salud es una competencia concurrente; corresponde al nivel central la política nacional y a los gobiernos departamentales, la administración de los establecimientos de tercer nivel, además de proveer la infraestructura, servicios básicos, equipos, mobiliario, medicamentos, insumos y demás suministros.A los gobiernos municipales, las mismas responsabilidades, pero de los hospitales de primer y segundo nivel.De acuerdo con el Presupuesto General de 2017, la asignación de recursos públicos al sector salud asciende a Bs 18.304 millones, monto equivalente al 6,8% del PIB proyectado, dato que no dista mucho de nuestros países vecinos como Chile y Brasil, cuyos porcentajes en 2014, según el Banco Mundial, ascendían a 7,8% y 8,3%, respectivamente.Según datos del INE, considerando la población que recibe atención gratuita de salud (niños hasta 5 años y adultos mayores de 60 años) estamos hablando de 2.421.922 beneficiarios, cuyo gasto en salud per cápita equivaldría a Bs 7.557, cifra que no parece tan baja. Sin embargo, este cálculo es muy simple; corresponde hacer una evaluación profunda sobre el costo y cumplimiento de responsabilidades de todos los niveles de gobierno.Pero ni en este año ni en muchos otros el gobierno nacional o los departamentales se han enfocado en algo tan primordial como es el sistema de emergencia. Por lo tanto es más seguro que Tarija y toda Bolivia esté sumida en este problema por muchos años más.Bien sabemos que con suerte las ambulancias llegan 20 minutos más tarde a cualquier hecho de emergencia, con escaso equipamiento y personal nada especializado. Sumado a esto la atención en el mismo hospital es otra historia llena de esperas, ausencias y carencias.Para muchos expertos en salud, las limitaciones que tenemos como país en el sistema de salud, se deben a la falta de infraestructura hospitalaria, de tecnología médica de última generación, o por lo menos cercana y pocos profesionales contratados para prestar servicios, en especial en el subsistema público. Esto debido a los escasos recursos destinados por el y los gobiernos a este importante servicio público.Mientras las autoridades ignoren este problema los tarijeños y todos los bolivianos continuaremos sujetos a nuestra suerte y tratando de manera personal de cubrir estas falencias, sólo si es que tenemos dinero y si no, está demás decir lo que nos espera.


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