El Mercosur hace aguas

Bolivia se subió tarde y mal al carro del Mercosur, cuando este ya recorría sus horas más bajas. Costó quitarse el estigma de la dicotomía opositora entre Mercosur y Comunidad Andina de Naciones para buscar una conciliación. Para las regiones del sur y para Tarija en particular, el nuevo...

Bolivia se subió tarde y mal al carro del Mercosur, cuando este ya recorría sus horas más bajas. Costó quitarse el estigma de la dicotomía opositora entre Mercosur y Comunidad Andina de Naciones para buscar una conciliación. Para las regiones del sur y para Tarija en particular, el nuevo espacio recoge ciertos atractivos de futuro, pero en el norte se sigue viendo como un espacio antinatural.El Mercosur nunca tuvo políticas reales de cohesión que paliaran los desequilibrios entre potencias. Por otro lado, la unidad en torno al dogma del libre comercio para los líderes que renegaban del imperialismo neoliberal tampoco resultaba del todo coherente. Mientras esos debates interminables no se concretaban, el Mercosur fue perdiendo sentido y también actores.Con la caída de Dilma Rousseff en Brasil, reemplazado por una figura como Michel temer y con la victoria de Mauricio Macri en Argentina, la configuración ideológica del Mercosur dio un giro radical. Macri además, con vertido en paladín del imperialismo norteamericano en la región, declaró frontalmente la guerra a Venezuela a quien privó de la Presidencia. La Cumbre de este viernes en Mendoza podía haber sido ilegítima, pero el presidente Evo Morales decidió acudir. En la balanza se pusieron los pros y los contras y la nueva diplomacia de Fernando Huanacuni, que no da señales claras de posicionamiento sobre ningún tema concreto más allá de discursos, apostó por ir.Evo Morales ha logrado el apoyo del Mercosur al tren bioceánico a través de Bolivia. Una declaración relevante que suma a las muchas ya obtenidas, pero que no acaba de ser determinante. El Mercosur mira al Atlántico y el futuro pasa por el Pacífico, así que todos los caminos son buenos.Evo Morales también ha podido dar un extenso discurso cerrando filas con Venezuela y su presidente Nicolás Maduro, rechazando la injerencia y la intervención extranjera y pidiendo al Mercosur que no apoye ni asuma las tesis de la Organización de Estados Americanos (OEA) que en los últimos meses ha dado señales claras de apostar por esa vía.Obviamente el respaldo encontrado ha sido mínimo. Macri, anfitrión de la Cumbre, es uno de los principales impulsores de la inestabilidad en el país que alberga la mayor reserva de petróleo del mundo. El enfrentamiento entre los postulados de Macri y Morales ha tenido consecuencias. Hasta altas horas seguía sin conocerse el contenido de la reunión bilateral que ambos miembros sostuvieron en el marco de la cumbre.La conclusión final de la Cumbre del Mercosur suena a capitulación. Macri, Temer y demás apuestan ahora por la unidad continental, pero bajo la lógica de la Alianza del Pacífico, la alianza que conforman Chile, Perú, Colombia y México y que esencialmente conforma la otra unión aduanera pero con un indisimulado interés de subordinación a las potencias centrales.Macri y los suyos no quieren creer o entender lo que ha pasado en Estados Unidos y confían en que lo de Donald Trump sea un error transitorio de próxima solución, por ello se apuesta a avanzar en los pequeños pasos de cohesión y en la negociación con Europa hasta que Donald Trump deje de ser un problema.Sin embargo Trump solo es la consecuencia del fin de la globalización tal como la conocíamos. Trump propone una nueva vieja fórmula, de contenido todavía más imperial. Trump no va a acabar con el libre comercio, sino que se va a asegurar de que “América es primero”. Pero su “América”.El Mercosur está prácticamente en su recta final pero las consecuencias de la subordinación pueden resultar catastróficas para lo poco que se ha construido en el continente.


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