Una lección de cortesía
Mientras hablaban de diversos asuntos, un esclavo negro se cruzó con ellos y al reconocer al estadista lo saludó con gran cortesía. El presidente devolvió el saludo con mucha amabilidad y el empresario quedó sorprendido por el hecho, diciendo:- Pero señor presidente, ¿Cómo es posible que...
Mientras hablaban de diversos asuntos, un esclavo negro se cruzó con ellos y al reconocer al estadista lo saludó con gran cortesía. El presidente devolvió el saludo con mucha amabilidad y el empresario quedó sorprendido por el hecho, diciendo:- Pero señor presidente, ¿Cómo es posible que usted se moleste siquiera en saludar a ese esclavo negro?- ¿Cree usted – contestó Jefferson – que es bueno que un esclavo supere a un presidente en normas de cortesía y urbanidad? En nuestra vida cotidiana ¿somos capaces de comportarnos como el presidente o más bien pensamos como el empresario?¿Cuántas veces juzgamos y tratamos a los demás en función de nuestra posición económica, laboral y/o social?¿Cuántas veces dejamos de saludar al que barre en la calle o el que maneja un autobús?¿Cuántas veces vemos con desdén al peatón que se nos atraviesa?¿Cuántas veces tratamos a conserjes y personal doméstico como seres inferiores?¿Cuántas veces en el trabajo damos a nuestros superiores un mejor trato que el que ofrecemos a nuestros subordinados?¿Cuántas veces nuestros amigos reciben más atención que nuestra pareja o nuestros hijos?¿Cuántas veces…….?


