La Paz, una ciudad mágica
Se trata de la sede de gobierno y capital político-administrativa de Bolivia. Para algunos la ciudad más indígena y a la vez la más cosmopolita del país. Confluyen en ella gente de todas las regiones, así como inmigrantes de otros lugares del mundo.Como sede de gobierno de nuestro país, La...
Se trata de la sede de gobierno y capital político-administrativa de Bolivia. Para algunos la ciudad más indígena y a la vez la más cosmopolita del país. Confluyen en ella gente de todas las regiones, así como inmigrantes de otros lugares del mundo.Como sede de gobierno de nuestro país, La Paz alberga el Palacio Quemado, sede del poder ejecutivo boliviano, el Palacio de la Asamblea Legislativa Plurinacional, sede del poder legislativo y numerosos departamentos gubernamentales. Sucre sigue siendo, sin embargo, la capital constitucional del país y retiene el poder judicial. Entre los aspectos que no olvidan quienes visitan La Paz están el Illimani y las montañas; la bohemia de su vida nocturna; el teleférico y el PumaKatari; la marraqueta, la llauch’a; la calle Jaén y el casco viejo; además de sus personajes como la chola y la calle de las Brujas y sus tradiciones.Polleras coloridas, sombrero borsalino y manta destacan en sus calles. La chola es una mujer mestiza, valiente, coqueta y orgullosa como la ciudad que la acuna. Con el tiempo se convirtió en un icono, sinónimo de lucha y la identidad de una ciudad. Este personaje roba las miradas de los extranjeros y atención de las cámaras cuando muestra las tendencias renovadas con la que brilla hasta en afamadas pasarelas.Pero más allá de su gente la configuración geográfica y urbana permite que el recién llegado se oriente fácilmente en la ciudad y se sienta permanentemente desafiado por las cambiantes facetas que, desde sus distintos ángulos, ofrece la ciudad. En al menos siete a diez cuadras y pasajes de las Sagárnaga, Linares e Illampu, también conocidas como el mercado de las “brujas”, perviven múltiples tradiciones de mitos y leyendas. En este mítico lugar se vende la “fe” de la buena suerte y también para el bienestar de la salud, a partir de amuletos y mesas de ofrenda a la Madre Tierra. Las “chifleras”, como se denominan las mujeres que comercian desde plantas curativas hasta objetos de protección como los fetos de llamas, son bien solicitadas a fin de año y en agosto, el mes de la Pachamama. Todos estos aspectos encierran la magia y esencia de un departamento que evoluciona cada día con todos sus misterios y singularidades. Empero, detrás de todo esto se encuentra la memoria de sus héroes y sus logros. La ciudad de La Paz fue fundada el 20 de octubre de 1548 por el capitán Alonso de Mendoza en la localidad de Laja como parte del Corregimiento de La Paz y para servir como punto de descanso para los viajeros que transitaban entre Potosí y Cuzco.Tres días después fue trasladada más al este, a un lugar de clima templado ubicado al borde del altiplano. La Paz era controlada con firmeza por España, el rey español tenía la última palabra en todos los asuntos políticos.Sin embargo, encabezada por Pedro Domingo Murillo y otros líderes locales, la lucha por la independencia de la dominación española trajo levantamientos contra las fuerzas realistas. La ciudad se levantó en armas, un día como hoy (16 de julio de 1809), contra el Imperio español e instauró el primer Gobierno libre de Hispanoamérica, formando una Junta Tuitiva el 22 de julio de 1809. En la proclama de esta Junta Tuitiva que se puede leer: “Compatriotas: hasta aquí hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria [...] hemos guardando un silencio bastante parecido a la estupidez”. Esto marcó el inicio formal de la liberación de América del Sur contra el Imperio español. Poco después la Junta fue disuelta por los realistas, y el 29 de enero de 1810 Pedro Domingo Murillo y sus colaboradores fueron ahorcados en la Plaza de los Españoles. Antes de morir Murillo pronunció su más famosa frase: “Compatriotas, yo muero, pero la tea que dejó encendida nadie la podrá apagar, ¡viva la libertad!”. Desde ese entonces su nombre fue recordado en el nombre de la plaza.


