Tarija, Chuquisaca y Potosí: Mucho en común, mucho distinto
Un problema de última hora evitó que estuviera presente el Gobernador de Potosí, Juan Carlos Cejas, que dejó la representación en manos de su segundo. Por parte de Tarija estuvo el Gobernador Adrián Oliva y por parte de Chuquisaca el Gobernador Esteban Urquizu.El encuentro tenía poco que...
Un problema de última hora evitó que estuviera presente el Gobernador de Potosí, Juan Carlos Cejas, que dejó la representación en manos de su segundo. Por parte de Tarija estuvo el Gobernador Adrián Oliva y por parte de Chuquisaca el Gobernador Esteban Urquizu.El encuentro tenía poco que ver con las batallas partidarias, así que los colores quedaron en la puerta. También quedó en la puerta el asunto más espinoso que enfrenta a las Gobernaciones de Tarija y Chuquisaca como es la conectividad de los campos Margarita – Huacaya y la actualización de un factor de distribución que de acuerdo a los datos disponibles, no se aplica. Salvado eso, los asuntos menores sobre fuentes de agua en municipios fronterizos y otras demandas sectoriales, como las del servicio de transporte, encontraron acomodos para dejar tiempo a lo importante: construir una agenda común.Los departamentos del sur del país tienen poco que ver entre sí por su propia heterogeneidad interna; de las cumbres andinas de Potosí al Chaco pasando por los valles de Sucre y Tarija, las necesidades son diferentes y también las inquietudes, pero no hay duda de que hay espacios comunes. Chuquisaca, Potosí y Tarija fueron en el siglo XIX el epicentro sobre el que giró la economía nacional y fueron los tres departamentos que más sufrieron con la pérdida del litoral chileno. El eje comercial que hasta entonces pasaba por Tarija se desplazó al norte, junto con la sede de Gobierno, y durante todo el siglo XX el olvido se convirtió en una constante.Hoy por hoy las regiones del sur del país siguen siendo pilar económico fundamental para Bolivia, que conserva su estructura esencialmente extractivista. Las minas de Potosí y los campos de gas tarijeños son el sostén de la política pública nacional y que también han dejado un impacto muy relevante, aunque distinto, en cada departamento. Tarija, Chuquisaca y Potosí son tres departamentos que contemplan como sus subsuelos son explotados con profusión sin que eso suponga un cambio de vida real para sus ciudadanos. Potosí sigue presentando los niveles de pobreza más extremos del país, acentuado por las prácticas neoliberales extremas de las nuevas formas de explotación minera. Tarija, el departamento más rico del país, también ha sido incapaz de mejorar cualitativamente la vida de sus ciudadanos a pesar de la pretendida intervención del Estado, siempre atenazada por la corrupción.Con todo, los olvidados departamentos del sur son sobre los que se ha diseñado los proyectos que deben dinamizar Bolivia en el futuro. Que debería ser ya presente, pero los ritmos nunca han acompañado. El Salar de Uyuni contiene el mayor yacimiento de litio del mundo, pero su industrialización avanza al paso de tortuga entre dudas y cuestionamientos en lo que todo parece apuntar una falta de decisión estatal real, más allá de las inauguraciones y discursos de buenas voluntades.En Tarija se ha proyectado la primera gran planta petroquímica destinada a transformar el propano en polipropileno y entrar con ello a la industria del plástico. Era el siguiente paso luego de la nacionalización de los hidrocarburos, pero once años después sigue siendo papel y buenas intenciones.Chuquisaca, simplemente, está peor. Su apuesta por la cultura y la juventud como ciudad universitaria empieza a estar amortizada y su papel como última invitada al mundo de los hidrocarburos amenaza con dejarle los males del nuevo rico que tanto daño han hecho en Tarija.Empezar a coordinar acciones entre los tres departamentos, los unidos por una carretera nunca inaugurada, es un primer paso importante que tiene que derivar en desarrollo común. La heterogeneidad y la diversidad de intereses juega en contra a la hora de definir prioridades, como una nueva frontera con Tarija a Jujuy o una vía que una directamente Sucre con Tarija. Represas, industrias, conexiones carreteras y otras ideas que cada uno lo ve desde su óptica regional.La reunión de ayer se condujo por el marco del diálogo, alejada de derivas secesionistas o federalistas que se vivieron en el pasado, más resulta imprescindible acercar al Gobierno a esta misma mesa, no solo para contar con el respaldo financiero a las iniciativas, sino para que pueda entender las carencias que, tantos millones después, siguen asolando a los departamentos matrices de la economía nacional.


