Argentina y el tufo racista electoral
Es una especie de populismo 2.0 que se construye a la inversa. Desde los despachos de las grandes consultoras políticas se identifican descontentos, se les adjudican culpables, se diseña una política de Estado y poco a poco, los medios de comunicación y las redes sociales van haciendo que los...
Es una especie de populismo 2.0 que se construye a la inversa. Desde los despachos de las grandes consultoras políticas se identifican descontentos, se les adjudican culpables, se diseña una política de Estado y poco a poco, los medios de comunicación y las redes sociales van haciendo que los ciudadanos se convenzan de que realmente era necesario algo así. Por partes:Dos noticias han circulado como la espuma en el norte argentino y también, como no, en el sur de Bolivia. La primera es una noticia falsa atribuida a “radio Güemes” en la que se anuncia el fin de la doble nacionalidad según una reforma de la Ley de Migración en Argentina. La segunda es la pregunta de un sondeo de opinión en uno de esos típicos programas de sobremesa argentina y que decía: “¿Estás de acuerdo con la migración?”.Tanto la primera como la segunda noticia hacen referencia a un tipo de migración particular, que es la de frontera pobre. La nota de radio Güemes habla específicamente de los bolivianos que cruzan la frontera para beneficiarse de los servicios sociales. La segunda abre el debate sobre el empleo. Nada es inocente.El presidente argentino, Mauricio Macri, enarboló la política populista inaugurada por su Ministra de Gobierno, Patricia Bullrich, que no dudó en equiparar migración con delincuencia para justificar ciertas medidas introducidas en las leyes para facilitar las expulsiones en caliente y la negación de permisos de trabajo entre otras cosas. Estas medidas se acompañaron con otras intenciones de incrementar el control en las fronteras e incluso volvió a salir a colación el muro que se construye entre Villazón y La Quiaca.Estas medidas, sobre todo las primeras, provocaron la protesta airada de las autoridades bolivianas a principios de año, como no podía ser menos, pero que tras un intercambio de diálogo y el anuncio de una cumbre Macri – Morales, que hasta hoy no se ha producido, quedaron en nada. Mientras tanto, Macri, en una de las pocas políticas polémicas que no se ha visto obligado a rectificar, ha encontrado un arma política para justificar los altos índices de inseguridad y desempleo que su gestión no sólo no ha revertido sino que ha aumentado.En el año y medio que el presidente Mauricio Macri lleva en el poder en Argentina no ha pasado casi nada de lo que había prometido, salvo algunas medidas como la eliminación del cepo al dólar, que ha beneficiado a los de siempre y provocado una mayor devaluación de la ya frágil moneda argentina. Se han beneficiado las exportaciones al tiempo que se ha precarizado el empleo y se han multiplicado las facturas de los servicios básicos como la luz y el gas. A parte quedan todas las polémicas relacionadas con los beneficios judiciales entregados a los negocios de su padre, sus propios beneficios con la Ley de Amnistía Fiscal o las de algunos de sus ministros haciendo negocios con sus ex jefes, como el caso del Ministro de Energía Juan José Aranguren.El ejecutivo de Mauricio Macri no tiene respuestas para los índices que señalan que los pobres en Argentino son hoy más pobres que hace tres años, pero sí tiene un poderoso discurso que haga de cortina de humo: los emigrantes son los que roban, matan y te quitan el trabajo y solo el Gobierno de Mauricio Macri puede protegerte de ello.Ni que decir tiene que toda la puesta en escena del discurso más racista y xenófobo tiene que ver con las elecciones de medio tiempo en agosto, en las que Cambiemos, la alianza que arropa a Mauricio Macri, se juega no tanto la victoria sino la legitimidad de su política dos años después. Para Macri, ganar de forma contundente en todo el país supondrá un espaldarazo luego de dos años de recortes y ajustes que han castigado a los de abajo; perder le exigirá un cambio de timón o prácticamente, dejarlo a la deriva rumbo a la nueva etapa electoral.Mientras eso pasa, no es bueno que las declaraciones grandilocuentes con claras intenciones políticas vengan a perjudicar la convivencia fraternal no siempre fácil en estas fronteras chaqueñas tan lejos de La Paz, Asunción y Buenos Aires.


