El Chaco guarda silencio

Una generación de chaqueños, de aquí y de allá, vio arrasar sus tierras en una lucha fratricida entre naciones hermanas hace 80 años. Cuando se apagaron los disparos, el Chaco volvió a estar tan lejos como había estado siempre y sus habitantes siguieron incubando la idea de la...

Una generación de chaqueños, de aquí y de allá, vio arrasar sus tierras en una lucha fratricida entre naciones hermanas hace 80 años. Cuando se apagaron los disparos, el Chaco volvió a estar tan lejos como había estado siempre y sus habitantes siguieron incubando la idea de la autonomía.Pasaron los años y llegó el gas, está vez por montones. Los historiadores chaqueños, los que hicieron la historia, discrepan unos de otros sobre si para cuando Jaime Paz anunció que YPFB había descubierto San Alberto y San Antonio los chaqueños ya habían formulado su deseo de autogestión. Una aspiración que adquirió varias formas en función del interlocutor, desde el Estado Libre Asociado de los más radicales hasta el demonizado décimo departamento o la solución de la Autonomía Regional que finalmente tomó cuerpo en la Constitución de 2009.Desde los tiempos de la Corporación del Desarrollo de Tarija (Codetar), el Chaco se ha dotado de herramientas para gestionar recursos económicos de forma propia. En menor proporción ha buscado dotarse de herramientas políticas que permitan consensuar donde, porqué y para qué irán destinados esos recursos. El reclamo del 45 por ciento nació casi como una anécdota en una de esas reuniones larguísimas hasta que se consolidó en forma de Ley de la República con Mario Cossío como Presidente de la Cámara de Diputados y Wilman Cardozo de diputado de moda.Han pasado casi 15 años y más de mil millones de dólares desde aquellos acuerdos y todavía la Autonomía Regional camina con pies de barro sobre la discreción de la interinidad mientras que los proyectos que debían consolidar la provincia como una unidad han sido discriminados en favor de aquellos que incidieron en la autonomía microscópica seccional.El 20 de noviembre de 2016 la población del Chaco acudió mayoritariamente a votar por la Autonomía Regional en el primer referéndum de ese tipo. La mayoría no fue tan abrumadora como se esperaba, pero fue suficiente con más del 60 por ciento de los votos válidos. Después de mucha discusión y ante la posibilidad de que las autoridades electas perdieran su pega, los dueños del poder y la democracia decidieron obviar la convocatoria de elecciones y, para llenar el vacío generado pedirle ni más ni menos que al Gobierno Central que llenará el vacío con una Ley de la Asamblea Plurinacional.Hoy la Autonomía Regional interina paga las consecuencias de haberse puesto en pie entre cuatro paredes y ni siquiera existen recursos para camuflar con juegos de artificio la falta de legitimidad.José Quecaña tiene ahora la responsabilidad de tratar de conjuntar los intereses de los tres municipios y con ello trazar una agenda común. De momento apenas ha verbalizado dos ideas sugeridas por su jefe de partido, Evo Morales, quien habló de doble vía Yacuiba – Villa Montes y aeropuerto internacional, prioridades no del todo urgentes en el Chaco. En Tarija ya se empieza a hablar de la sequía, y es julio. El último trimestre del año puede resultar catastrófico si, al paso que vamos, el Chaco de los millones no ha logrado siquiera dar una solución mínimamente planificada a las reses que cada año agonizan por todo el bosque.De momento lo que el Gobierno se ha garantizado con un Ejecutivo Transitorio y cuestionado por su falta de legitimidad es la postración de los intereses regionales en favor de los personales. Y en el corto plazo. El silencio resultó a ser incluso incómodo el día que el Ministro de Hidrocarburos Luis Alberto Sánchez anunció que la planta petroquímica se postergaba sine die sin que nadie le cuestionara o le pidiera, al menos, un poco de celeridad por el bien del Chaco, sediento también de puestos de trabajo.Peor ha sido el aplauso que se ha dado a la decisión de Yacuiba y Caraparí de financiar la actualización del estudio para el túnel del Aguaragüe, una obra de la ABC paralizada desde el año 2008 y  que costará 3,4 millones de bolivianos.En el Chaco lo del pensamiento divergente está a la orden del día. Desconfiar desde la lejanía impulsó el pedido de autogestión. Varias generaciones han aspirado a ello, proyectando diferentes formas de hacerla realidad. Hoy, 2017, los chaqueños lo tienen claro: la autonomía no era para esto, era para otra cosa.


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