Los robos en tiempos de crisis
debido claramente al aumento de los niveles de pobreza, causa directa del escaso empleo y la misma precariedad laboral. La crisis que sufre Tarija repercute directamente en el aumento de los asaltos callejeros y entradas a los hogares por parte de delincuentes, cada vez más preparados. El...
debido claramente al aumento de los niveles de pobreza, causa directa del escaso empleo y la misma precariedad laboral. La crisis que sufre Tarija repercute directamente en el aumento de los asaltos callejeros y entradas a los hogares por parte de delincuentes, cada vez más preparados.
El aumento progresivo de estos asaltos a las viviendas vive un momento de esplendor y es que, el robo de propiedades particulares mediante el forzado de cerraduras, ha crecido en un 70% en los últimos cinco años. De la misma manera los robos a mano armada, nunca vistos en Tarija, se han disparado.
Todo esto ha hecho que las alarmas se activen en los comerciantes de la ciudad y ciudadanos. Pero no es lo peor que los robos se multipliquen, sino que se emplee intimidación y violencia. Los tarijeños tienen que sumar esto a los golpes que ya de por si la crisis les está dando.
Así, la lista de robos y atracos en las últimas semanas en Tarija es interminable, todo esto sucede a pesar de ser está una de las ciudades más tranquilas, donde jamás se veían asaltos a mano armada.
A todo esto, tenemos que sumar otro efecto que no facilita la disminución de esta sensación de peligrosidad. Los funcionarios de seguridad, es decir la Policía jamás está bien equipada, y no es secreto que la corrupción también tiene su sitio en la institución del orden.
Pero la actual situación económica que está poniendo en jaque no sólo las economías empresariales sino también a las domésticas tiene como uno de sus efectos colaterales la diversificación de las actuaciones delictivas.
Los delincuentes tienden a centrarse en artículos pequeños y fáciles de esconder, caros y de marca, que poseen un considerable atractivo popular y son fáciles de revender: celulares, carteras, billeteras, ropa, cosméticos, accesorios de autos, entre otros.
Según analistas de economía la crisis está arrastrando a personas que nunca robaron nada, “como algún niño, alguna niña, algunos jóvenes y personas adultas”. Por ejemplo, hubo casos en los que trataron de “despistar” productos sin pagarlos en caja.
Uno de los mayores costes que puede tener este tipo de conductas es el “descrédito social”, en el caso de que la situación transcienda en el ámbito en el que se mueva el infractor. Si el hurto o el robo son importantes, pueden constituir un antecedente penal.
¿Pero cuál es la solución frente a todo esto? Al parecer la respuesta es muy compleja y la pregunta suena hasta triste en un departamento que no supo aprovechar el boom del gas y que ahora se ve mendigando dinero para terminar los proyectos pendientes.
Es más seguro que en medio de todo el caos político, se ignore este problema social y los robos finalmente se sigan multiplicando. ¿y luego qué nos quedará? Esta respuesta es más sencilla, pues nos quedará sólo recuerdo de la Tarija tranquila de años antes, pero también nos quedará el miedo de andar en las calles y tal vez algún conocido o familiar con secuelas de un asalto.
Es importante que las autoridades vayan más allá de los problemas políticos y se den cuenta que la crisis también desencadena problemas sociales que crecen a hurtadillas en las calles de nuestra ciudad y a la vista de todos.


