El rentismo enemigo de la competitividad

Para reafirmar lo que digo, sólo hace falta recorrer la calle General Trigo y Bolívar, ver la antigua casa de Don Isaac Attie, apoyada por puntales obstruyendo el tráfico desde hace más de un año, a 80 metros. La construcción del edificio del Banco Unión obstruyendo la vereda desde el...

Para reafirmar lo que digo, sólo hace falta recorrer la calle General Trigo y Bolívar, ver la antigua casa de Don Isaac Attie, apoyada por puntales obstruyendo el tráfico desde hace más de un año, a 80 metros. La construcción del edificio del Banco Unión obstruyendo la vereda desde el pasado verano,  el edificio del mercado Central con más de 4 años de construcción, el puente del mercado Campesino que ya nadie sabe si lo hicieron para que transiten vehículos, peatones o para la feria.Por si fuera poco, vemos también la lentitud con la que respondemos a los problemas de contaminación del río Guadalquivir, la polución del aire, Movilidad Urbana, el botadero Municipal de Pampa Galana,  el tratamiento de aguas servidas, Las cabañas de San Jacinto, el incoherente cobro por uso de espacios deportivos municipales; uno se pregunta ¿Qué ciudad estamos construyendo? Cómo es posible que; nos dé lo mismo que la construcción de un edificio público dure 2 ó 4 años y que a estas alturas a los ciudadanos ni siquiera les importe el día de su inauguración; que edificios  históricos estén a punto de caerse y nadie se interese por preservar el patrimonio de la ciudad; que las calles principales estén saturadas de vehículos y CO2, sus calzadas obstruidas por construcciones privadas por tiempos prolongados; que el Guadalquivir esté a punto de convertirse en un río negro a pesar de las 47 recomendaciones de la Auditoría Ambiental realizada por la Contraloría General del Estado el 2016.La Dirección de Movilidad Urbana sin visión metropolitana no de señales de soluciones a largo plazo; que, las Cabañas de la Represa de San Jacinto que se construyeron a vista de todos “comiéndose” parte del espejo del lago y sus aguas servidas sean parte del alimento de los peces que luego se ponen en la mesa de comensales que llegan de todas partes del país. Y por último, una ciudad en la que para pagar los servicios de las Cooperativas de Luz, Agua, Teléfono y Gas, se debe invertir toda una mañana en ir a cada una de las oficinas, cuando existe un sistema financiero sólido que nació para prestar este tipo de servicios, y con sólo visitar un banco o desde tu casa por internet, puedes cancelar estas deudas;   se imaginan ¿el tiempo que uno ahorraría?, ¿los litros de combustible y kilos de CO2 que podríamos evitar? ¿Las enfermedades que podríamos impedir? ¿el tráfico? Claro, es que el tiempo es el factor más devaluado para el tarijeño, No nos importa, tal vez ¿estamos pagando el precio de la cultura del rentismo?Todas las ciudades en el mundo en estos últimos 50 años  tuvieron un acelerado crecimiento y  América latina  se convirtió en el Continente más urbanizado del planeta, el 80% de la población vive en zonas urbanas y se prevé que para el 2050 el porcentaje subirá a 89%. Tarija no es la excepción, hoy el 67% de su población vive en zonas urbanas.Las ciudades crecen cada día al igual que los problemas, pero nuestros gobernantes deben prever y preocuparse por minimizar los desbalances que se van generando, necesitamos tener Visión de Futuro,  garantizar nuestra conexión con el mundo, utilizar tecnología disponible en todo, generar políticas que precautelen nuestras fuentes de agua, promover emprendimientos de triple impacto; que si no pensamos así, la productividad laboral disminuye, la inversión privada se aleja, la mano de obra calificada busca otros horizontes, el desempleo crece al igual que la migración y la pobreza.Hoy es imprescindible pensar en sustentabilidad, es fundamental que los gobiernos locales  promuevan  iniciativas, soluciones y proyectos innovadores, transparentes que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos, que su lectura de contexto les permita adelantarse a los problemas, permitiendo reducir vulnerabilidad y evitar que se conviertan en enfermedades terminales. Necesitamos pensar en competitividad e incrementar resiliencia, para ello es fundamental revalorizar el tiempo, la calidad, la eficiencia, la efectividad, la transparencia….... si eso ocurre seguramente nuestros hijos o los hijos de nuestros hijos todavía podrán vivir en la ciudad que todos queremos, porque de lo contrario, el rentismo enemigo de la competitividad que hoy parece ensañarse con nosotros, terminará arruinando nuestro futuro.

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