Justicia lenta

“Durante la reforma procesal penal de 1999 el promedio de procesos resueltos con sentencia era más alto en un 16% en 1996, en un 20% en 1997, frente al 9% del 2014 y el 13% del 2015.” Esto nos demuestra que hoy el sistema judicial penal resuelve muchos menos casos que en los años noventa....

“Durante la reforma procesal penal de 1999 el promedio de procesos resueltos con sentencia era más alto en un 16% en 1996, en un 20% en 1997, frente al 9% del 2014 y el 13% del 2015.” Esto nos demuestra que hoy el sistema judicial penal resuelve muchos menos casos que en los años noventa. Se trata, sin duda, de una situación alarmante: cada año se incrementan los números de procesos pendientes.Asimismo, si uno observa los informes del Consejo de la Magistratura encuentra otro problema y es que existe un incremento de número de causas o de procesos penales en el país. Que de ser el 3% del total de los procesos, al final de la década de los noventa, paso a ser el 32% en el 2013, de acuerdo a los datos del Consejo de la Magistratura de ese año. Como resultado se está transformando el sistema penal boliviano en un sistema lento, perjudicial y dañino y no es difícil predecir qué es lo que ocurrirá.En cualquiera de las dos hipótesis, ya sea por ineficiencia o por el incremento de causas penales, el sistema judicial penal no estaba diseñado para este explosivo incremento de procesos en el país. Es decir, el grave error no se encuentra en las cantidades de causas penales o la ineficiencia del proceso; el problema está en el diseño y la excesiva politización en el funcionamiento y procesamiento del sistema judicial. Si se agrega la corrupción, tráfico de influencias, intereses personales, nos encontramos, pues, ante una bomba de tiempo.En Bolivia, el año 2013 había una carga procesal de 526.586 procesos en general, de los cuales 168.507 eran causas penales y estos procesos debían ser atendidos por 180 jueces en el territorio nacional encargados de resolverlos. Es decir, cada juez tiene 936 procesos que atender, numero desorbitante, que conduce a confirmar la necesidad de introducir cambios profundos en el sistema judicial.A la fecha, existe un proyecto de ley de reforma del procedimiento penal que está en consideración de la Asamblea Legislativa en el cual se intenta unificar el código penal y su procedimiento. Lo extraño de todo es que a pesar que en la exposición de motivos de esa propia ley describen la dramática situación del Órgano Judicial, no hay una propuesta concreta para reformar el sistema de justicia. Por lo tanto, insisto, necesitamos discutir los problemas con seriedad y profesionalismo. Porque si no acabaremos cambiando todo para no cambiar nada.

* abogado


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