Privatizaciones en retroceso mundial, un legado de Bolivia

“Las privatizaciones están fracasando. En todo el mundo, la gente está devolviendo a manos públicas servicios esenciales. Los servicios públicos deben servir a las personas, no a los fines de lucro”, destaca la publicación.Un fenómeno verdaderamente mundial, que va de  Nueva Delhi...

“Las privatizaciones están fracasando. En todo el mundo, la gente está devolviendo a manos públicas servicios esenciales. Los servicios públicos deben servir a las personas, no a los fines de lucro”, destaca la publicación.Un fenómeno verdaderamente mundial, que va de  Nueva Delhi a Barcelona y de Argentina a Alemania. El estudio del TNI demuestra que en los últimos años se han producido al menos 835 casos de (re)municipalización de los servicios públicos en todo el mundo, que afectan a más de 1.600 ciudades en 45 países.Los motivos son muchos y diversos motivos: “el objetivo de acabar con las prácticas abusivas o el incumplimiento de las normas laborales por parte del sector privado, el deseo de reconquistar el control de la economía y los recursos locales, el afán de ofrecer a las personas unos servicios asequibles, o la intención de poner en práctica unas estrategias ambiciosas a favor del medioambiente o de la transición energética”, entre otros.Así, las remunicipalizaciones están ganando terreno tanto en ciudades pequeñas como en grandes capitales, siguiendo distintos modelos de titularidad pública y con distintos niveles de implicación por parte de la ciudadanía y la propia plantilla del servicio.El denominador común, según el TNI, es la idea de que es posible recuperar o construir servicios públicos eficaces, democráticos y asequibles, y de que el constante deterioro de la calidad de los servicios y el incremento de los precios no es algo inevitable.Haciendo un ejercicio de memoria, es posible rastrear los orígenes de la actual tendencia de recuperar los servicios públicos hasta el año 2000: la Guerra del Agua, en Cochabamba.Aquel episodio, en que se expulsó a la transnacional privatizadora Aguas del Tunari –defendida por el gobierno de Bánzer-, marcó el inicio explícito no sólo del proceso político que desembocó en el “gobierno de los movimientos sociales”, sino que tuvo claramente una trascendencia mundial, cuyos resultados se sintetizan en el estudio del TNI.Bolivia comenzó el siglo XXI dando una lección al mundo, precisamente la lección de que “los servicios públicos deben servir a las personas, no a los fines de lucro”. El pueblo boliviano también recuperó los hidrocarburos y la idea de que un país puede construirse a sí mismo desde adentro.Lamentablemente los gobernantes no parecen haber creído del todo en su propia gente, ni en su propio discurso. Hoy, muchos de los problemas que había bajo la gestión privada de los recursos y de los servicios, siguen latentes bajo el control público.Hoy, justamente en Bolivia, cuna de la oleada antiprivatizadora mundial, la deficiente gestión de los servicios públicos municipales y de los recursos estratégicos nacionales, por primera vez en una década está haciendo peligrar los logros del pueblo boliviano, obtenidos no gracias a la benevolencia de ningún gobierno, sino a años de organización y movilización, de durísima lucha, sangre, dolor, y más lucha.Hoy, cooptado, dividido y desmovilizado, a ese pueblo todavía le cuesta creer que su lucha corre riesgo de quedar en la nada. Hoy es cuando urge dar otro paso firme en aquella dirección cada vez más lejana y olvidada, o prepararse para perderlo todo.


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