Perseverar, hasta volver al mar
Tres años y un día de cárcel conmutados por la expulsión del país, pago de una multa y la prohibición de retornar al país chileno en 10 años, 20 para los dos militares.La Justicia chilena y sus cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado se jugaban bastante en este conflicto diplomático...
Tres años y un día de cárcel conmutados por la expulsión del país, pago de una multa y la prohibición de retornar al país chileno en 10 años, 20 para los dos militares.La Justicia chilena y sus cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado se jugaban bastante en este conflicto diplomático que, en cualquier otro lugar del mundo, no se hubiera extendido tanto ni se hubieran llegado a tocar fibras tan sensibles. A la Fiscalía de ese país no le quedó otra que acusar a los nueve bolivianos de robo con violencia argumentando que los camiones con mercadería de contrabando se encontraban en suelo chileno. El delito no parecía tan grave de no ser porque unos y otros se acusaron de proteger redes criminales a uno y otro lado de la frontera.Finalmente la jueza Isabel Peña, titular de Pozo Almonte no entró a valorar si hubo o no hubo invasión territorial. De este modo, la lectura quedó tan ambigua que no quedaron dudas en función del color de la bandera. En Bolivia, pese a los errores de enfoque de algunos de los medios públicos, que deberían hacérselo ver con urgencia, quedó claro que sin demostrar la mayor, es decir, el tema de la invasión, el resto es un constructo sobre un supuesto. Y es que no es cuestión de unos pocos metros en esos territorios hostiles de frontera. Lo cierto es que el camión, sin los papeles en regla, estaba internando mercadería en Bolivia y que los agentes lo impidieron.Para llegar a este punto, que sin lugar a dudas podía haberse llegado antes y con mucha más discreción, se han tenido que superar una cascada de declaraciones, a cual más hostil y polémica, calculadas al milímetro por uno y otro equipo de la demanda marítima que se ventila en la Corte Internacional de Justicia y al que todavía le quedan, siendo optimistas, unos 18 o 24 meses de proceso hasta que haya sentencia.Cabe recordar que la primera en elevar el tono fue la Presidenta Michelle Bachelet, marcando de antemano la sentencia al declararlos “ladrones” cuando ni siquiera se habían empezado las investigaciones. A partir de ahí, todo lo demás formó parte de la estrategia aunque no alcanzara los niveles de tensión. Bolivia llegó a acudir a la OEA, el organismo más denostado desde el gabinete por su evidente alineación con los intereses de Washington, y logró una contundente victoria al recomendar este agotar las vías diplomáticas y de diálogo para solucionar el problema.Ayer La Tercera de Chile y otros diarios relevantes llevaron a su portada el asunto. Un asunto fronterizo en provincias, al norte, no lo hubiera sido de no enmarcarse en las horas decisivas para el conflicto marítimo en la CIJ.Chile, desde que rehízo su equipo y lo encomendó a Gabriel Gaspar, un halcón militar formado en las academias norteamericanas, concediéndole amplios poderes, no ha dudado en utilizar el amedrentamiento como base; en amenazar a la Comunidad Internacional, no tanto a Bolivia, con consecuencias inimaginables. Gaspar es el que aplaude la organización de ejercicios militares cuanto más cerca de la frontera mejor, el que hizo cambiar de opinión, hacia una más tibia, a Perú y Ecuador, el que quiere demostrar que cualquier cosa puede pasar.Estamos lejos todavía del final, Bolivia no debe dejarse amedrentar ni entrar en el juego chileno, provocador y con una clara intención bélica. Perseverar en la causa, en la razón y en nuestra Constitución es la clave. Perseverar hasta el mar.


