Solsticio: Un nuevo ciclo para purgar la corrupción
En algunas partes se han limitado a observar y anotar, en otras se ha festejado con más o menos entusiasmo. Las religiones, y en particular la religión católica que nos colonizó y que sigue rigiendo la vida social en Bolivia más allá de gustos o disgustos y declaraciones de Estados laicos,...
En algunas partes se han limitado a observar y anotar, en otras se ha festejado con más o menos entusiasmo. Las religiones, y en particular la religión católica que nos colonizó y que sigue rigiendo la vida social en Bolivia más allá de gustos o disgustos y declaraciones de Estados laicos, ha hecho especial uso de estas fechas señaladas astronómicamente. La noche de San Juan y la de Navidad vienen a acomodar en el rito las costumbres paganas.El Ministerio de Trabajo este año ha despejado una de las dudas que cada año envuelven esta fecha al denominar el feriado por el “Solsticio de Invierno”, eludiendo así las polémicas por construcciones artificiales del Año Andino primero, Año Andino Amazónico después y Año Andino Amazónico de inicio de cosecha para incluir a los valles a lo último.Bolivia, pese a alguna crítica, está todavía lejos de otros países en cuanto a días feriados. La cercana Argentina es el más claro ejemplo. Otra cosa es que los sepamos aprovechar. En un país que el 70 por ciento de la fuerza laboral se desempeña en la informalidad, un feriado es también una oportunidad (para funcionarios y empleados) de salir de casa, hacer compras que en la semana se vuelven imposibles o practicar el tan cacareado turismo interno que tantas posibilidades podría ofrecer a poco que se articulara un poco la oferta y la demanda.Lo más probable es que, más con frío, la mayoría se quede en casa a descansar y reflexionar luego de haber participado o no en los rituales cada vez más al alza. Tener un nuevo Año Nuevo a mitad de gestión permite hacer una evaluación anticipada de las metas trazadas y, si procede, readecuar el plan para alcanzarlos al final de la gestión. También nuestras instituciones.El Gobierno de Evo Morales ha acabado el ciclo con dos escándalos mayúsculos bien gestionados. El presidente de YPFB hasta hace una semana ha sido aprehendido por, de nuevo, un escándalo de corrupción, el de los taladros, de los que duelen, tanto por la plata como por el daño hecho a las aspiraciones de una empresa en convertirse en herramienta soberana. Metida la pata y la mano, YPFB sigue sin taladros y las transnacionales aplauden, pues se siguen sabiendo imprescindibles.El segundo es también grotesco. Bolivia TV, el canal de los bolivianos, el aparato más poderoso para educar y concienciar al grueso del pueblo boliviano se había convertido en un aparato estrictamente adulador especializado en retransmitir los partidos de fútbol del presidente. Ahora se sabe, denunciado desde dentro como el caso de los taladros de YPFB, que lo que se encubrían eran jugosas licitaciones y compras por excepción para proyectos jamás abordados.Ojalá estos ejemplos no formen parte del ciclo que se va, sino del que entra. Por cierto el último dentro de la precampaña infinita que vive Bolivia entre elección y elección. En este ciclo el MAS deberá tomar las decisiones pertinentes en cuanto a su propia continuidad después del Gobierno de Evo. Limpiar la casa de corrupción, señalar y separar a los advenedizos que se aprovecharon y se aprovechan y corregir, al más alto nivel, los pecados capitales pasa por ser imprescindible para, al menos, intentar mantenerse en pie con credibilidad.


