Violencia sexual
niñas y adolescentes entre edades de 12 a 18 años que han sido víctima de violencia sexual en esta gestión. Se reportó que la atención de víctimas de violencia en niños, niñas y adolescentes que se atienden son derivados desde la Defensoría de la niñez y adolescencia y hasta la fecha...
niñas y adolescentes entre edades de 12 a 18 años que han sido víctima de violencia sexual en esta gestión.
Se reportó que la atención de víctimas de violencia en niños, niñas y adolescentes que se atienden son derivados desde la Defensoría de la niñez y adolescencia y hasta la fecha ascienden a 60 casos de los cuales el 65% se encuentran en etapa de terapias psicológicas.
Uno de los casos más importantes da cuenta que una niña fue objeto de violación en el barrio Tabladita, se reportó que el agresor es la pareja de la hermana de la víctima, quien al enterarse de la denuncia huyó en su motorizado, por lo que la Policía fue en su búsqueda para apresarlo por este delito.
Como este caso en la ciudad de Tarija, existen proliferación de casos de violaciones en contra de menores de edad en diversos barrios urbanos marginales que en su oportunidad fueron denunciados a los organismos policiales.
En los primeros cinco meses del año 2017 se denunciaron un promedio de cinco violaciones sexuales por día a nivel nacional, según el reporte de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv).
A nivel nacional se recibió un total de 719 denuncias, “lo que hace un promedio diario de casi cinco violaciones sexuales en el país”. En todo el país, la mayoría de las víctimas son mujeres adultas (463), y el resto (256) niños, niñas y adolescentes.
“Eso significa que, en promedio, cada día tres mujeres y dos niños, niñas o adolescentes son víctimas de violación” según organismos policiales.
Según las autoridades “no todos los casos de violación son denunciados”. La mayoría de los vejámenes sexuales contra niños, niñas y adolescentes son cometidos por progenitores, familiares o personas cercanas a su círculo de amistades, mientras que en el caso de las mujeres la mayoría de las agresiones sexuales son cometidos por exparejas sentimentales, o son consecuencia de los altos niveles de inseguridad ciudadana.
Más allá de si las cifras pueden incrementarse o disminuir, la evaluación que hizo esa institución demuestra a los profesionales que trabajan con las víctimas que hay una contradicción con la creencia popular, cuando dicen que la familia es el espacio donde se puede encontrar afecto y protección, cuando realmente la familia se convirtió en uno de los ámbitos donde se encuentra “mayormente” el maltrato y violencia sexual contra los niños y niñas.
Por otro lado, dentro de lo que se conoce como delitos de agresiones sexuales existen seis tipologías, de las cuales, la violación y el abuso deshonesto son las más prevalentes dentro del territorio departamental.
Todo esto debería servir para comprender que estamos frente a un problema social de primordial importancia, y que debe ser atendido en forma integral desde diferentes ámbitos de la sociedad. En el ámbito jurídico, se debe abordar la protección de la identidad de la víctima, la atención especial al momento de analizar su testimonio y por profesionales expertos.
En el área emocional, se debe brindar una asistencia psicológica desde el primer momento de sufrida la agresión; en el hogar, se debe proporcionar información para una pronta y temprana detección de conductas incestuosas de familiares cercanos a la víctima. A su vez, los centros educativos deberían facilitar orientación a los menores sobre las conductas de los mayores hacia la posible víctima.
Es decir, toda la sociedad debería estar involucrada en esta problemática. Por su propio bien y el de toda la sociedad, los niños sólo deberían preocuparse por ser felices, recibiendo cariño y seguridad en sus hogares; y de ninguna manera debería incrustarse el abuso sexual en sus vidas.


