De estudiantes a “micronarcos”
En 2016 el “Plan Mochila” realizó operativos en 25 colegios de Tarija, en 12 de ellos se encontraron sustancias controladas.La Policía también decomisó armas punzocortantes, pipas de marihuana, manoplas, material pornográfico, destapadores de bebidas, hondas, nunchakus, encendedores y...
En 2016 el “Plan Mochila” realizó operativos en 25 colegios de Tarija, en 12 de ellos se encontraron sustancias controladas.La Policía también decomisó armas punzocortantes, pipas de marihuana, manoplas, material pornográfico, destapadores de bebidas, hondas, nunchakus, encendedores y cajetillas de cigarrillos. ¿Cómo serán los adultos del futuro? El microtráfico es la mayor amenaza para la nueva generación de bolivianos. Se trata de un fenómeno que ha incrementado su impacto en las ciudades y en los últimos años, ha centrado su accionar en los jóvenes estudiantes. Los parques y colegios se convirtieron recientemente en su principal escenario, es allí donde día a día buscan enviciar a los adolescentes y luego reclutarlos para sus actividades delictivas.Sin duda, la delincuencia juvenil es el resultado del acecho diario del vicio a los jóvenes en parques y colegios. El informe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) en 2015 señala que del 100 por ciento de casos atendidos, el 65 por ciento son cometidos por menores de edad.Los delitos más comunes donde participan estos menores son robos, robos agravados, lesiones con arma punzo cortante y lesiones con disparos de arma de fuego. El 80 por ciento de los menores involucrados en delitos, son reincidentes y de forma constante siguen cometiendo actos ilícitos. Las edades promedio de estos niños y adolescentes oscilan entre los 12 y 17 años.Queda claro que los jóvenes son usados por estas estructuras criminales de narcotráfico y además de enviciarlos, los convierten en delincuentes para que la justicia tenga dificultades para juzgarlos o penalizarlos por su régimen especial como adolescentes.Por lo tanto el microtráfico de drogas en todas sus modalidades debe alarmar al país. Y resultar aún más inquietante cuando esta actividad clandestina se lleva a cabo en los centros educativos o en los alrededores de éstos, incluso a plena luz del día. Tarija debe abordar con decisión una estrategia contundente de seguridad; que incluya inteligencia, fuerzas especiales, romper las rutas de entrada y seguimiento a las estructuras zonales, pero a la vez, se requiere acción social y comunitaria para vigilar las zonas circundantes.Los jóvenes tienen que volver a pensar en el colegio para estudiar, sus familias deben ser apoyadas y se les deben brindar oportunidades para desarrollar sus talentos y capacidades. Éste es el reto más importante, volver al tiempo en el que los niños y jóvenes jugaban y disfrutaban de los parques.Lamentablemente tenemos que decir que la legislación sobre los derechos de los menores y el mismo código de la niñez y adolescencia, no está dando los resultados requeridos. El diagnóstico que se debe aplicar a través de las normas se ha quedado corto, puesto que cada caso en particular es un mundo totalmente aislado para las autoridades y la sociedad misma.Una vez más destacamos que ante la encrucijada en que se encuentra el país, frente a una juventud todos los días más descarriada y violenta por el consumo de drogas, las autoridades deben dar señales de enfrentar el problema. No olvidemos que desde hace muchos años ha quedado establecido que la drogadicción es una enfermedad y no podemos permitir que ésta dañe a nuestras nuevas generaciones y con ello modifique los valores de nuestras sociedades.


