Autos y más autos ¿el desarrollo que queremos?

Peor aún, pese a ser una ciudad en crecimiento, ya tiene más autos por persona que el promedio nacional, incluso que las ciudades del eje central.Recientemente se conoció que la capital del departamento cuenta con un auto por cada 3 habitantes, mientras que en La Paz –la segunda ciudad que...

Peor aún, pese a ser una ciudad en crecimiento, ya tiene más autos por persona que el promedio nacional, incluso que las ciudades del eje central.Recientemente se conoció que la capital del departamento cuenta con un auto por cada 3 habitantes, mientras que en La Paz –la segunda ciudad que más autos contiene después de Santa Cruz- hay un auto por cada 4 personas.De hecho, en toda Bolivia hay una excesiva proporción de autos por número de persona, en comparación con el resto de la región, ya que, según un estudio de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), es el segundo país con más vehículos per-cápita, ubicándose sólo después de Colombia.En el estudio de la CAN se revela que Bolivia tiene 120 vehículos por cada mil habitantes -es decir un auto por cada 8 personas-, mientras que Colombia tiene 207 por cada 1.000 habitantes.El exceso de automóviles, lejos de solucionar el problema del transporte, los está empeorando. Según el citado estudio, Bolivia triplicó su parque automotor en los últimos diez años, y agregamos que lo hizo de forma desordenada y hasta arbitraria. Ello es parcialmente consecuencia del aumento del poder adquisitivo de la población, pero principalmente de un mayor acceso a préstamos y productos crediticios y a la política del gobierno central de facilitar la internación de vehículos.En otras palabras, el infiernillo es consecuencia de acciones conscientes de nuestras autoridades, desde lo nacional hasta lo local.Así, el año 2011, el presidente Evo Morales, para justificar la legalización de autos “chutos”, afirmaba que “todos tenemos derecho a tener un auto”. La situación es peor cuando, como en Tarija, el número de vehículos de uso oficial supera a los de transporte público, mostrando que las prioridades de las autoridades están en cualquier cosa menos en la calidad de vida de sus electores.Y es que la solución a los problemas de transporte no pasa por darle un auto a cada boliviano, así como la solución a los problemas de empleo e ingresos de la población no pasa por aumentar el número de transportistas o choferes. Lo que este tipo de medidas ocasionaron fue simplemente un aumento de la contaminación atmosférica, de la congestión vehicular, de los choques y los atropellamientos.Mientras,  la verdadera solución a los problemas del transporte y la contaminación ya está siendo aplicada en otras ciudades del mundo desarrollado, y también del mundo no tan desarrollado. Y consiste en implementar sistemas de transporte público masivo muy bien organizado, y en convertir a la bicicleta en un verdadero medio de transporte adicional.Así por ejemplo, ciudades de Holanda, Alemania, Dinamarca, Suecia, Italia, República Checa, EEUU, Canadá, España, Suiza, Noruega y China, cuentan con cientos de kilómetros de ciclovías y parqueos de bicicletas estratégicamente ubicados. Además, el sistema de transporte público está integrado al de las bicicletas.Y sin ir muy lejos, las ciudades de Bogotá (Colombia) y Curitiba (Brasil) hace años que han empezado a seguir este camino, buscando calidad de vida antes que privilegios.Claro, se necesita voluntad política para hacer verdadera planificación, en lugar de simplemente buscar popularidad política con uno u otro sector.


Más del autor