Justicia no es chacota
Su imagen ante la opinión pública está por los suelos y se evidencia no solo en encuestas o sondeos de percepciones, sino en la peligrosísima dinámica en la que han entrado los procesos penales. Prácticamente no hay accidente o muerte que pase por los juzgados y que no cuente con una...
Su imagen ante la opinión pública está por los suelos y se evidencia no solo en encuestas o sondeos de percepciones, sino en la peligrosísima dinámica en la que han entrado los procesos penales. Prácticamente no hay accidente o muerte que pase por los juzgados y que no cuente con una especie de puesta en escena mediatizada, con marchas de familiares presionando con carteles a las puertas de cada audiencia. Mecánicas que se solían ver en pleitos por tierras o casos de estafas, pero no cuando se trataba de asesinatos o violaciones.El miércoles y jueves de esta semana ha marcado otro hito en su deriva y con un caso especialmente visible. La juez titular del juzgado mixto de San Lorenzo trascendió cualquier límite recomendado por la prudencia que amerita la praxis profesional y ni bien le llegó un informe de sobreseimiento instruyó la liberación del imputado sin mediar audiencia, ni siquiera una notificación a la familia de la víctima.No se trataba de un caso cualquiera, sino del segundo feminicidio del año 2017, según tipificó desde el inicio el Ministerio Público. Con la decisión sufrió la familia de la víctima, Dayana Alemán, para la que la Justicia ni siquiera tuvo el detalle de notificarle la decisión.Ni 24 horas después, cuando hasta los alumnos de 3º de Derecho le habían afeado la ligereza procedimental de la decisión, Torres decidió hacer como que nada había pasado ordenando la aprehensión de su liberado y devolviéndolo a Morros Blancos, fijando fecha de audiencia y apagando el teléfono. Sufre ahora la familia de Elías Garzón.Adelantar criterio judicial tiene consecuencias y se deberán tomar las medidas pertinentes desde el Consejo de la Magistratura o desde donde corresponda y con la celeridad que el caso amerita, la Justicia no es “chacota” y no se pueden tomar decisiones de semejante calado a la ligera.Pero más allá de esto, el problema se extiende por todos los actores. El caso de la muerte de Dayana Alemán, tipificado “sin ningún tipo de dudas” por el Ministerio Público como feminicidio está a punto de cerrarse, pero no de cerrarse con una sentencia, sino con la asunción de la incapacidad como factor ineludible. Más allá de si se trata de un feminicidio o no, un equipo de cinco fiscales no han logrado explicar cómo murió la joven y sana Dayana Alemán en un motel la madrugada del 13 de febrero.Tampoco es novedad, que la investigación más mediática de la historia reciente de Tarija, como fue la de la desaparición del periodista Cristian Mariscal, haya acabado en nada luego de arruinar una tras otra todas las pruebas de peso que se lograron recolectar, como la sangre, el auto, los celulares y todo lo que podía haber llevado a algún sitio hace que ya los tarijeños no puedan sorprenderse por nada.No sorprenderse, pero si atemorizarse. Si estas cosas pasan en el extraordinario, en los casos populares, en los que conoce la gente… ¿Qué no pasará con los casos comunes y corrientes? Es necesario que se tomen medidas de fondo, pero también urgentes. Las máximas instancias de los jueces y de los fiscales tienen ahora la palabra.


