Del MAS, su Asamblea

 El llamado principal órgano de la autonomía es denostado en cuanta encuesta interna o externa se hace. Ellos lo saben, la Gobernación también. La distancia entre los asambleístas y los ciudadanos del departamento es abismal. Los generosos sueldos, la afición a suspender sesiones y...

 El llamado principal órgano de la autonomía es denostado en cuanta encuesta interna o externa se hace. Ellos lo saben, la Gobernación también. La distancia entre los asambleístas y los ciudadanos del departamento es abismal. Los generosos sueldos, la afición a suspender sesiones y sobre todo, la intrascendencia de sus iniciativas, siempre pensando en lo sectorial y lo netamente político personal han eclipsado un órgano que estaba llamado a marcar el destino.


Entre el sueño compartido y la materialización autonómica, tanto las funciones como las aspiraciones sufrieron distorsiones. Los Gobiernos Autónomos se constituyeron en una especie de reinos de la licitación, olvidando la gestión y creación de programas que son los que realmente resuelven los problemas a los ciudadanos. Los Gobiernos Autónomos, al menos el de Tarija que es el más avanzado orgánicamente, decidieron apostarlo todo al cemento o los tendidos eléctricos. La Asamblea Departamental era, o es, la que tenía la función de orientar el desarrollo y el bienestar a través de leyes y programas. Pero no lo ha hecho. En estos siete años largos suma unas 200 leyes y más de 200 millones de bolivianos gastados que ni siquiera les han servido para tener una buena imagen en la sociedad.


El diseño de la Asamblea Departamental y las concesiones que en su momento se hicieron han hecho que el Movimiento Al Socialismo se garantice una mayoría sólida por su presencia constante en las provincias frente a otras opciones de corte netamente urbano.


En la primera gestión, de hecho en el primer año de la primera gestión, los 11 asambleístas propios con los cinco del PAN de Wilman Cardozo y los indígenas sirvieron para aplicar estrictamente lo dispuesto en la Ley Marco de Autonomías; hoy declarado inconstitucional; para suspender del cargo al Gobernador electo Mario Cossío. Los siguientes cuatro años, ya con uno de los suyos en el poder, si bien no lograron liderar desde la Asamblea pero sí apuntalaron el proyecto más allá de las consecuencias posteriores.


En la segunda gestión, la mayoría del MAS es todavía más abrumadora, pues cuenta con 16 curules de su color además de los dos de ISA, que firmaron una alianza preelectoral y los tres indígenas que oscilan en función de las mayorías. Parea mayor comodidad, la bancada de UD-A se ha roto en pedazos insignificantes. Pese a ello, el MAS no ha logrado marcar un horizonte ni liderar la voz en el departamento, al contrario, se ha enfrascado en batallas sectoriales con demasiado tinte preelectoral que no han servido sino para aumentar la afección.


Hoy es el día de Sara Armella, la dirigente campesina, una de las “fundadoras” que todavía quedan en la bancada entre tanto invitado y que presidirá la Asamblea Legislativa Departamental después de las gestiones de William Guerrero, que se resumen en un puñado de leyes entre escaramuzas constitucionales. Armella querrá poner nuevos acentos en la deriva; quizá ganar protagonismo para las bases del MAS en Tarija, casi en peligro de extinción. Armella será, si los movimientos endógenos conspirativos habituales en el partido de última hora no lo impiden, la segunda mujer al frente del Legislativo luego de Aluida Vilte, recordada por impulsar el proceso contra Cossío entre las dudas de sus compañeros.


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