La crisis se extiende

realizado hace ya nueve meses, en el que vaticinaba una inminente recesión económica si no se hacía algo para inyectar recursos públicos que volviera a dinamizar la economía.Nada se hizo desde septiembre a esta parte, salvo entregar recursos para acabar algunos coliseos de los amiguetes que...

realizado hace ya nueve meses, en el que vaticinaba una inminente recesión económica si no se hacía algo para inyectar recursos públicos que volviera a dinamizar la economía.Nada se hizo desde septiembre a esta parte, salvo entregar recursos para acabar algunos coliseos de los amiguetes que acabaremos pagando entre todos, por lo que no es difícil comprobar que esta vez el Ministro Arce Catacora no erró en su pronóstico.Lejos del lenguaje macroeconómico con el que el Ministro y sus aliados suelen atribular al respetable, recesión supone empresas quebrando y huyendo de Tarija, buses llenos de familias que llegaron a Tarija a buscar mejores días y vuelven con el amargo sabor de la derrota, ex funcionarios de bancos y oficinas al volante de un taxi y la multiplicación infinita de los carritos de comida rápida por cualquier calle, plaza o avenida. También de la postergación de la casa propia, de la segunda titulación, de la colección de emprendedores fracasados. También de créditos que se vuelven imposibles, de morosos huyendo a la Argentina y también, por supuesto, del aumento de la delincuencia.El Gobierno ha eludido apoyar con recursos netos la operación de salvataje que requería el departamento de Tarija luego de cuatro años de bonanza que se convirtieron en una bacanal licitadora ciega, incapaz de autorregularse y que hundieron a Tarija en una deuda de extraordinarias dimensiones y muy pocos frutos.Como herramienta transitoria, luego de la negativa al Plan de Rescate de 2016, la Gobernación diseñó una operación crediticia privada, costosa y con la incertidumbre de lo que realmente vaya a pasar con los recursos hidrocarburíferos de este departamento, en el que planteaba prestarse 100 millones de dólares de la banca privada al 6 por ciento de interés a devolver en diez años. Han pasado seis meses y el acuerdo sigue sin llegar mientras que el Ministerio ha derivado las excusas a la Autoridad de Supervisión Financiera (ASFI), bajo su absoluta dependencia.Con esa puerta también cerrada, acudir a otros mecanismos como la financiación en la Bolsa de Valores, que requiere de mayores permisos, será inviable. En ese contexto, parece el momento de que la Gobernación empiece a depurar la lista de proyectos pendientes por inviables y sobre todo, empezar a ajustar responsabilidades con quienes se excedieron en sus funciones y también con aquellos que no alertaron y no vieron las incoherencias en el manejo económico de Tarija.La crisis ya ha trascendido Tarija, que fue una especie de primera víctima por la enorme dependencia de los ingresos hidrocarburíferos para realizar proyectos y generar empleos. Las incertidumbres crecen, las agencias de calificación incrementan el riesgo país principalmente por la recurrente insolvencia del Ministerio de Hidrocarburos para mostrar reservas y capacidad de producción. Las fuentes de financiación multilaterales están copadas y entre los aliados no hay mucha solvencia para apuntalar el crecimiento de forma bilateral. Seguir pensando en política en estas circunstancias acabará pasando factura.


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