El fracaso de la zafra y la delincuencia de frontera
Una vez más, cañeros e industriales son incapaces de llegar a un acuerdo sobre los pagos y servicios a prestar. Los cañeros ya han decidido pedir la mediación de los Ministerios de Desarrollo Productivo y Desarrollo Rural. Arranca junio, fecha en la que el ingenio de Industrias Azucareras de...
Una vez más, cañeros e industriales son incapaces de llegar a un acuerdo sobre los pagos y servicios a prestar. Los cañeros ya han decidido pedir la mediación de los Ministerios de Desarrollo Productivo y Desarrollo Rural. Arranca junio, fecha en la que el ingenio de Industrias Azucareras de Bermejo (IABSA), debería estar en perfectas condiciones para iniciar la molienda. Los cañeros también deberían haber cerrado los acuerdos de precios de tonelada de caña con las cuadrillas de zafreros, de forma que se evitara la llegada de trabajadores a ciegas que finalmente acaban aceptando cualquier cosa con tal de no regresar con las manos vacías. En junio muchos de los comerciantes y agricultores castigados por la crisis deberían estar tomando previsiones para atender la zafra y aprovechar el inminente flujo monetario derivado de ello.Nada de eso va a pasar, un año más. Industrias Agrícolas de Bermejo, la otrora buque insignia del triángulo sud, la industria que llegó de la mano del Víctor Paz más nacionalista a paliar la profunda depresión post auge petrolero en los 50 de la ciudad más al sur y que, en los 90, fue entregada a los trabajadores para saldar deudas después de años y años de asaltos al botín atraviesa todavía una profunda crisis. El año pasado se produjeron diferentes movimientos económicos con socios que intentaban hacerse con la mayoría de las acciones prometiendo inversiones y que, al final, apenas sirvió para salvar la zafra con dificultades.El precio real de la empresa y el tamaño de su deuda son las principales incógnitas que impiden una solución. La maquinaria se encuentra prácticamente obsoleta, el volumen de negocio varía entre el que estiman los cañeros que hacen los industriales, unos 45 o 50 millones de dólares al año, y el que estiman los trabajadores, que no supera los 8 millones de dólares.En 2015 se barajó en serio la adquisición por parte del Gobierno de la insigne industria. Los cañeros, aliados tradicionales, le pidieron al ejecutivo que les entregara el paquete accionario o construyera un nuevo ingenio para ellos. Los industriales, también aliados en la región, estimaron el costo por encima de los 40 millones de dólares incluyendo desde deudas con las AFP e incrementos no cobrados hasta valores de maquinaria sin depreciar. El Gobierno no estaba dispuesto a gastar más de 10 y el acuerdo nunca se llevó a cabo.En 2017 el ingenio de Bermejo se encuentra en la misma incómoda situación. Mientras los ingenios cruceños han invertido ampliando fronteras y capacidad de molienda y mientras el Gobierno ha construido el paradigmático ingenio de San Buenaventura, sin producción que lo abastezca, en Tarija se seguirá discutiendo sobre los porcentajes de la maquila para evitar el embargo inmediato y soluciones mágicas para invertir capital sin poder acudir a ningún banco.Mientras esto pasa, Bermejo se va muriendo de a poco, con la misma crisis que sacude al departamento y con problemas en el comercio fronterizo formal, los espacios para la delincuencia organizada se van haciendo mayores. La frontera no perdona ninguna oportunidad y nadie parece tomarse en serio la solución.


