El Chaco y las soluciones políticas

El destino autonómico es un camino sin retorno que arrancó antes incluso de la propia conceptualización del objetivo en la lucha política. El horizonte del Chaco quedó fijado con la Ley 3038, que disponía el 45 por ciento de las regalías departamentales para esa provincia. La decisión...

El destino autonómico es un camino sin retorno que arrancó antes incluso de la propia conceptualización del objetivo en la lucha política. El horizonte del Chaco quedó fijado con la Ley 3038, que disponía el 45 por ciento de las regalías departamentales para esa provincia. La decisión reconocía el olvido histórico y abría una senda emancipadora al disponer de los propios recursos.Después vinieron las batallas por la Autonomía, donde el Chaco resultó ser un aliado fundamental por su posición estratégica en el mapa, sobre dos fronteras e ingentes cantidades de gas. La Autonomía Regional fue una solución de contingencia al pedido de décimo departamento que, con la Constitución abierta en canal y el entonces Gobernador de Tarija, Mario Cossío, identificado como el archienemigo del régimen de Evo Morales, tenía muchas opciones de prosperar. Cossío no solo “inventó” la Autonomía Regional, sino que concedió elegir ni más ni menos que 11 ejecutivos seccionales por voto directo para minimizar el rol de los alcaldes. Con el tiempo muchos de estos derivaron en pequeños caudillos ambiciosos que montaron estructuras mayores que la de todo el departamento de Pando y originaron muchos de los problemas financieros que hoy acechan a Tarija.Hubo una oportunidad de eliminar esto, pues el Tribunal Constitucional no los reconoce y si su puesta en vigencia se hubiera acelerado en lugar de dormirla en la Asamblea, en 2015 no hubieran sido electos. Otro apunte, nadie pidió que se convocaran nuevas elecciones una vez puesta en vigencia el Estatuto en un acto mediocre en plena campaña, ninguneando una aspiración que unió a Tarija como pocos otros asuntos.Por esto resulta paradigmático ver hoy a quienes fueron los más cercanos al ex Gobernador Mario Cossío rasgarse las vestiduras por la supuesta desconexión departamental que el Chaco ha puesto en marcha con la consecución de su autonomía regional pergeñada en sus tiempos de Gobierno. Resulta inexplicable ver a “autonomistas convencidos” respecto a La Paz negar la posibilidad de autogestionarse al Chaco. Resulta también inaudito hablar de unidad departamental y al mismo tiempo pedir la expulsión de los asambleístas del Chaco de la Asamblea Departamental, como si la Tarija autónoma no tuviera que asistir a la Asamblea Plurinacional de Bolivia. Resulta todavía menos razonable amenazar con la revisión de la asignación de regalías por criterio territorial salvaguardando una porción para una administración que les quiere negar.  Tampoco el “dedazo” sobre Quecaña, electo subgobernador, puede compararse al que ungió a Lino Condori Gobernador Interino por cuatro años sin que nadie pudiera forzar la convocatoria de elecciones.Nada de lo que ha pasado en el Chaco desde el 20 de noviembre ha podido generar sorpresa, pues el camino estaba trazado hace demasiados años. Otra cosa es que desde nunca las autoridades del valle y del chaco hayan sido capaces de construir un marco político en el que la colaboración y el encuentro formen parte del diario vivir. Las regalías no durarán para siempre por lo que la autonomía regional nace herida en su origen, apostando por una fragmentación seccional insostenible que en el medio plazo hará al Chaco más débil y no más fuerte. También a Tarija si se ahonda en las posiciones secesionistas que los Estatutos niegan. Es necesario construir un destino conjunto desde la política, sin declaraciones grandilocuentes ni victimismos, sino desde el convencimiento de que juntos somos más fuertes.


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