Vidas en riesgo
Él es uno más de los inquilinos de las calles tarijeñas que cuando se acerca la época de invierno pone en riesgo su vida. Para reducir el peligro, y como muchos, busca un lugar acogedor donde dormir. Algunos lo encuentran dentro de los cajeros automáticos, otros en la puerta de alguna...
Él es uno más de los inquilinos de las calles tarijeñas que cuando se acerca la época de invierno pone en riesgo su vida. Para reducir el peligro, y como muchos, busca un lugar acogedor donde dormir. Algunos lo encuentran dentro de los cajeros automáticos, otros en la puerta de alguna institución o simplemente en las bancas de los parques. Está claro que las personas en situación de calle son las que más sufren las inclemencias del tiempo. Mientras unos se aprovisionan de abrigos y chompas para combatir el frío invierno, otros, casi semidesnudos, buscan lo que pueden para cubrir sus cuerpos.Los indicadores socioeconómicos de la población rural en Bolivia muestran que aún prevalecen elevados índices de pobreza e indigencia, de acuerdo al informe “Panorama Social de América Latina 2015”, presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).Otro dato del año 2012 revela que en Bolivia hay 10.000 niñas, niños y adolescentes en situación de calle que viven sin protección. En ese año, cuando se conoció la estadística, un diputado del oficialismo presentó un proyecto de ley que buscaba proteger a esta población. Empero, del proyecto no se supo nada más. Hoy una vez más el invierno está próximo y es necesario que el Gobierno, la Gobernación, el Gobierno municipal y otras instituciones, que tienen que ver con esta problemática, reaccionen para construir y habilitar albergues en beneficio de estas personas. Pues se trata de uno de los problemas sociales que más subsiste en la ciudad y que muestra su cara más dramática cuando la época fría llega a Tarija y a otros departamentos. Queda claro que se trata de un problema que no ha logrado ser superado durante los últimos años, pese a los constantes anuncios de instituciones oficiales que daban cuenta de la construcción de albergues, precisamente, para dar cobijo, a los necesitados, en la época de invierno.Pero de acuerdo a la antropología, economía e incluso psicología la situación de los indigentes en cualquier ciudad del mundo es un asunto que persiste y que se origina por diferentes motivos, siendo la principal causa, desde luego, la pobreza extrema, el alcoholismo, el desarraigo social y otras causas que si bien pueden estar en el análisis, lo principal, ante una situación de esta naturaleza, está en encontrar soluciones inmediatas, porque las estructurales, no sólo demoran sino que no se abordan con la seriedad del caso.En Tarija aunque cada invierno, la Guardia Municipal patrulla por las noches en varios turnos para dar cobijo en los improvisados albergues, las acciones no son suficientes, más aún cuando las instituciones que deben proveer estos espacios no los habilitan a tiempo. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que el invierno mate a personas en nuestras calles? ¿Hasta cuándo vamos a ser conscientes de que hay vidas en riesgo y nos vamos a conformar con la pena? Aún faltan unos cuantos meses para que llegue el frío extremo, tiempo hay para hacer algo por estas personas. En la puerta de la Casa Dorada un hombre de unos sesenta años masculla explicaciones confusas sobre por qué duerme en la calle. No es un viajero, a pesar de que lleva una mochila. “No tengo donde dormir yo que he sobrevivido a ocho guerras”, dice. Con una bufanda de lana se envuelve la cabeza. “No me han dicho nada de que pudiera ir a dormir bajo cubierto a otro sitio”. Se calla, se enfada y ríe.


