El Chaco y el salir del sueño preautonómico

Ayer se dio otro paso más hacia la consolidación de la Autonomía Regional. El presidente Evo Morales llegó al aeropuerto yacuibeño en su propio avión para firmar la Ley de Transición que regirá las decisiones al menos los próximos tres años, hasta que los chaqueños acudan a las...

Ayer se dio otro paso más hacia la consolidación de la Autonomía Regional. El presidente Evo Morales llegó al aeropuerto yacuibeño en su propio avión para firmar la Ley de Transición que regirá las decisiones al menos los próximos tres años, hasta que los chaqueños acudan a las ánforas para elegir, entonces sí, a la primera Máxima Autoridad Ejecutiva del Chaco, una especie de primer Gobernador del Chaco, cargo que quedará en la historia y al que muchos esperan dejar su nombre grabado al lado.El camino hacia la autonomía ha resultado ser como un sueño muy largo. Empezó siendo duro y plagado de luchas y bloqueos, pero en algún momento se volvió plácido. Desde que en 2009 el Chaco empezó a recibir directamente el 45 por ciento de las regalías hidrocarburíferas de todo el departamento, independientemente de donde se generaran, en virtud a la Ley 3038 en esa especie de status quo, el régimen autonómico dejó de ser una prioridad. Los recursos fluían y alcaldes, subgobernadores y asambleístas no veían urgencias de salir del placentero sopor.Cuando el sueño empezaba a convertirse en pesadilla: por la caída del precio de los hidrocarburos, por la reducción de nominaciones de Brasil y Argentina y por el agotamiento de San Alberto y San Antonio, la autonomía vuelve al primer plano.No es el Chaco tierra de arrugarse y pocos son los que dudan que los buenos años no se han aprovechado como se debieran. La autonomía regional, aún transitoria, empieza en una semana y los retos van mucho más allá que planificar la gestión de las empresas departamentales presentes en el Chaco.El Chaco vive sobre dos fronteras, la Argentina masificada, la paraguaya olvidada. Hacer de esta cualidad una fortaleza dependerá ahora de la coherencia con la que la Asamblea Regional formule las políticas para la provincia. Lo propio sucederá con la política agrícola, de potencialidad enorme por sus envidiables condiciones climáticas y orográficas, si es que la Región Autónoma es capaz de planificar no solo un ambicioso plan de regadíos, sino también de articular una industria transformadora en la región. De no hacerlo, la soya reinará en la región.Aún más importante será el papel que la industria petroquímica juegue en la región como elemento cohesionador y como piedra fundamental sobre la que proyectar el futuro. Caraparí, Villa Montes y Yacuiba deberán concentrar esfuerzos para aportar las mejores condiciones, técnicas, físicas y humanas para que las plusvalías y no solo las regalías, se queden en la regiónEn una semana el Chaco debe convertirse en locomotora y dejar atrás el monstruo de tres cabezas, ser consciente de su propio determinismo y dejar atrás la victimización. El futuro, alejado de interferencias e insípidas escaramuzas, se antoja brillante.


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