Carta a mi pago

En estos días tu gente está alborotada, todos hablan del Bicentenario de la Batalla de la Tablada y hasta parece que con tanta fiesta se olvidaron de sus penas. Anoche hasta la Juliana por irse a las vísperas del 15 de Abril  dejó que se queme el mote que dejó cociendo en el brasero.Las...

En estos días tu gente está alborotada, todos hablan del Bicentenario de la Batalla de la Tablada y hasta parece que con tanta fiesta se olvidaron de sus penas. Anoche hasta la Juliana por irse a las vísperas del 15 de Abril  dejó que se queme el mote que dejó cociendo en el brasero.Las campanas de la iglesia repican como si quisieran competir con las bandas militares, es tal el alboroto que las aves, cobijadas en las torrecillas más altas escapan despavoridas como si quisieran con su vuelo alcanzar las sierras morenas.Me gustaría estar en el festejo pero he preferido quedarme en casa e imaginar tus años mozos cuando airosa y presumida, siempre al frente, junto al más valiente de los montoneros proclamabas tu libertad.Eran ápocas en las que la sangre derramada de lo justos rebeldes inquietaba al enemigo, mientras el crepúsculo les anunciaba una nueva derrota. ¡Qué tiempos aquellos!, cuando los leales y patriotas rompieron tus cadenas de prisionera, cuando las voces de los tiranos las arrastraba el viento, cuando la esperanza nacía cada vez que el silencio del fúsil se ahogaba con los gritos de gloria y cuando todos enarbolaban la misma bandera.Tarija, pasaron los años y nos dimos cuenta que tu vergel, donde con los frutos se tiñe y endulza el vino, donde con la miel de caña de azúcar se enamora el forastero y donde con el tesoro escondido bajo la tierra se seduce al destino; palidece…esperando el reencuentro.Tarija ¿Cómo has cambiado?, ayer tus ríos eran la inspiración de trovadores y su caudal hacía sonreír a la acequias, hoy sus aguas tímidas parecen ocultarse cuando la brisa comienza a desvestir los árboles y cuando el frío abraza la noche. Tu gente risueña por herencia, hoy se muestra ausente, algunos hasta abandonaron sus huertos y la sombra cálida de los viejos sauzales para seguir a nuevos patrones y otros para levantar  banderas extrañas, antónimos de libertad. Tarija, es hora de que juntos, al igual que Uriondo, Avilés y el Gran Moto, cambiemos nuestro horizonte que parece trazado por la desidia, por la indiferencia, mientras extraños, sin piedad intentan despedazarte como los más crueles de los leñadores. Es hora e liberar el grito del monte bravo, de levantar el poncho colgado en la higuera y galopando con la misma pasión guerrera de antaño defender nuestra libertad. Espero tu respuesta a esta carta, estaré ansiosa como lo cañaverales cuando esperan el fresco atardecer o como los parrales del huerto cuando esperan los besos húmedos del alba.

AtentamenteAmancaya


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