¿Frenar el horror con más horror?

Sin que exista certeza alguna acerca de las responsabilidades de la reciente atrocidad, EEUU se convirtió, como es habitual, en el fiscal, juez y verdugo, tal como denunció ayer el representante permanente de Bolivia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.El impulsivo e inestable...

Sin que exista certeza alguna acerca de las responsabilidades de la reciente atrocidad, EEUU se convirtió, como es habitual, en el fiscal, juez y verdugo, tal como denunció ayer el representante permanente de Bolivia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.El impulsivo e inestable presidente de la mayor potencia militar del mundo, Donald Trump, lanzó 59 misiles desde el Mar Mediterráneo. Desde los propios EEUU, las críticas contra Trump han llovido, aunque sus aliados de siempre han apoyado la medida.Lo cierto es que la vieja receta del Tío Sam, de “combatir” el horror con más horror –aquel cada vez menos creíble discurso de “liberar” naciones- sólo conducirá a “más civiles muertos, más refugiados, el fortalecimiento de Al Qaeda y otros terroristas”, según advirtió acertadamente la representante demócrata en la Cámara Baja de ese país, Tulsi Gabbard, quien agregó que la gravedad de la situación podría incluso a provocar “una guerra nuclear entre EE.UU. y Rusia”.Otro miembro demócrata de la Cámara de Representantes, Ro Khanna, también ha condenado el ataque: “¿Todavía no hemos aprendido de los desastres en Irak y Libia? ¿Ahora Siria?”, se ha preguntado en Twitter para añadir que “cada vez que atacamos desde 2001, el terrorismo se ha extendido”.El propio Trump dijo cosas similares durante su campaña por la presidencia el año pasado. Con todos estos antecedentes, parece obvio que el objetivo del gobierno estadounidense no es frenar el terrorismo ni el terror. De hecho, los informes indican gracias al ataque estadounidense los terroristas que operan en Siria y que estaban acorralados por el ejército se envalentonaron.Algunas fuentes incluso han afirmado que el Estado Islámico atacó las posiciones del Ejército sirio en la carretera entre Homs y Palmira, casi al mismo tiempo que EEUU disparaba sus misiles, y que durante más de una hora los terroristas retuvieron el área ocupada hasta que llegaron refuerzos que los obligaron a replegarse hacia el desierto.Es sentido común pensar que el ataque de EEUU sólo aumentará las tensiones y la inestabilidad en la frágil región del medio oriente. Y no es descubrir la pólvora afirmar que esta violencia sólo seguirá engendrando más violencia. La seguridad de EEUU y del mundo entero están ahora más comprometidas que antes.El presidente Evo Morales, en reposo tras su operación en Cuba, ha acertado esta vez a través de su cuenta de Twitter, al afirmar que los problemas internos de los países “se resuelven con diálogo, no con bombardeos. Esta acción amenaza a la seguridad internacional y la paz mundial”. ¿Qué dice el pueblo norteamericano de todo esto? Está en vilo el planeta entero y su propio país. Por ahora, sólo un colectivo –la Coalición Windsor por la Paz- se ha manifestado y organizado protestas contra esta peligrosa escalada. Si el pueblo sigue adormecido sólo se puede esperar más violencia, más muertes y más caos.


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