Con Dios y con el diablo

Un buen día desapareció del pueblo. Pasaron muchos años hasta que una mañana de febrero, apareció sorprendiendo a todos: Era hermano cristiano. Conforme fue pasando el tiempo. El “Hermano Juan”, como ahora era conocido, poco a poco fue evidenciando sus peligrosas debilidades. Le veían...

Un buen día desapareció del pueblo. Pasaron muchos años hasta que una mañana de febrero, apareció sorprendiendo a todos: Era hermano cristiano. Conforme fue pasando el tiempo. El “Hermano Juan”, como ahora era conocido, poco a poco fue evidenciando sus peligrosas debilidades. Le veían predicando la palabra de Dios a los niños en las escuelas, otras veces le veían pleiteando en los juzgados de paz. También causó asombro verlo una noche bailando y bebiendo cerveza frenéticamente. Sus conductas ambivalentes poco a poco terminaron desprestigiando su honor.Era reprochable a los ojos de los vecinos y aun amigos. Su pastor, cansado al ver su terca conducta, decidió impedir que participara en los cultos regulares. A partir de aquel instante “el hermano” se convirtió en acérrimo enemigo de su antigua congregación. Ahora maldecía y blasfemaba. Pero una mañana de frió invierno se supo que su mujer, cansada de sus malos tratos, decidió volver a su tierra.El hombre desesperado se entregó al alcoholismo. Ya nadie quería contratar sus servicios como peón o ayudante de cualquier labor debido a su irresponsabilidad. Culpaba su desgracia a su propio corazón, y repetía tristemente:Por jugar con Dios y con el diablo. Ahora estoy arruinado ¿Quién tendrá misericordia de mí?…


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