La extinción de la OEA

Su realización estuvo a punto de fracasar porque los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA, fundada en 2004), entre los que se cuenta a Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Granada, Nicaragua y otros países centroamericanos, decidieron no asistir a...

Su realización estuvo a punto de fracasar porque los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA, fundada en 2004), entre los que se cuenta a Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Granada, Nicaragua y otros países centroamericanos, decidieron no asistir a la convocatoria si no se invitaba a Cuba a participar.ALBA y Unasur doblaron el brazo al “controlador” norteamericano de la OEA y, tras cincuenta años de exclusión, el entonces presidente Barack Obama, tuvo que aceptar la presencia de Cuba en esa VII Cumbre y, además, reunirse con Raúl Castro, su homólogo isleño.Eran tiempos en los que Brasil era gobernado por Dilma Rousseff, Argentina por Cristina Kirchner, Ecuador por Rafael Correa, Bolivia por Evo Morales, Nicaragua por Daniel Ortega, Uruguay por José Mujica y Venezuela por Nicolás Maduro.Estados Unidos ganó tiempo. Unasur y ALBA perdieron la oportunidad de matar de inanición a la OEA.Hoy Brasil, Argentina, Perú, Chile, Colombia, Paraguay, México y otros países centroamericanos, han vuelto con fuerza a la esfera norteamericana y han revitalizado a la moribunda OEA para, sin pausa, debilitar al gobierno venezolano de Nicolás Maduro y retomar el control político y económico del poderoso productor de petróleo.El otrora rol decisivo de Unasur para mediar en conflictos regionales como los que vivió Bolivia en el pasado reciente, desplazando en los hechos a la OEA, se ha debilitado al punto que es inexistente para contrapesar a esta entidad en el conflicto venezolano.Si bien la reciente victoria de Alianza País en Ecuador, de la órbita bolivariana, así como el desgaste acelerado de los cuestionados gobiernos de extrema derecha de Brasil, Argentina, Chile y Perú, permiten alentar esperanzas de recuperar terreno político a los países del ALBA y Unasur, sólo una acción de bloque continental permitirá a estos últimos consolidar el polo latinoamericano en el orden político y económico, así como cultural, que permita neutralizar los evidentes afanes intervencionistas de Estados Unidos de Trump o la acción de zapa de China.El petróleo venezolano, el litio y hierro bolivianos, el agua suramericana, la riqueza genética amazónica y otros innumerables recursos naturales son tesoro preciado y estratégico para economías como la norteamericana o la china, que se disputan visiblemente su control.En este contexto, la advertencia del presidente Evo Morales a la OEA, al denunciarla por sus últimos actos contra Venezuela y advertir su pronta extinción de continuar atropellando los derechos de los gobiernos latinoamericanos, será premonitoria sólo si, en un siguiente momento, ALBA y Unasur se consolidan.


Más del autor