El rico y su suerte
Manuel Vivas poseía un malvado corazón. El día que heredó el fundo “El Porvenir” dedicado a la cosecha de agua, su orgullo y vanidad crecieron hasta las nubes. Aquel día sintió acercarse unos pasos suaves con dirección a él. Extrañado. Antes que los pasos avanzaran dijo:-¡Caramba!...
Manuel Vivas poseía un malvado corazón. El día que heredó el fundo “El Porvenir” dedicado a la cosecha de agua, su orgullo y vanidad crecieron hasta las nubes. Aquel día sintió acercarse unos pasos suaves con dirección a él. Extrañado. Antes que los pasos avanzaran dijo:-¡Caramba! ¡Quédate donde estás! Y levantando su pesada cabeza, espetó:-¿Quién eres zarrapastroso? ¿Cómo te atreves ensuciar con tu mugrosa presencia mi casa?A semejante diatriba. El hombrecillo de mirada humilde respondió:-¡Señor! Disculpe si ingresé sin previo permiso. Pero debe saber que estoy ante su presencia por un motivo poderoso.El rico, Mirándolo de reojo y con cierto aire de desdén, inquirió:-¿Y qué motivo trae tu presencia para poder escucharte?-Debes saber que todas las cosas, pertenecen a Dios. Y tú crees ¿poder disponer, y maltratar a tu antojo, a los que viven bajo tu techo? Dios espera tu arrepentimiento…Aquellas palabras cual rayo candente penetraron hasta los tuétanos del rico. Éste, sin embargo, contestó en tono áspero:-¡Cristiano de porquería! ¡Lárgate al instante! A pocos días. El rico, estando saboreando un sustancioso almuerzo sintió un frío a lo largo de su columna vertebral, éste invadió rápidamente hasta llegar al cerebro. Asustado, y sin poder hacer nada; apenas dio un grito terrible. Muriendo con los ojos abiertos y espantados como si hubiese visto a alguien muy poderoso.


