El bloqueo de puertas adentro
El Gobierno nacional y los caudillos territoriales en forma de alcaldes o subgobernadores están dispuestos a todo para alcanzar su pedazo de presupuesto y cuentan con la inestimable ayuda de la Asamblea Legislativas Departamental, que hasta ahora no ha dudado en dar gusto a los pedidos...
El Gobierno nacional y los caudillos territoriales en forma de alcaldes o subgobernadores están dispuestos a todo para alcanzar su pedazo de presupuesto y cuentan con la inestimable ayuda de la Asamblea Legislativas Departamental, que hasta ahora no ha dudado en dar gusto a los pedidos sectoriales que han aparecido.Mientras tanto, el Gobierno opta por el legítimo argumento de hacer cumplir los compromisos institucionales firmados, por mucho que la mayoría se adquirieran sin un mínimo de respaldo técnico. El único mecanismo facilitado por el nivel central son los fideicomisos que servirán para pagar contrapartes de proyectos ejecutados a través de programas nacionales, como el FPS o las obras del “Evo Cumple”.Los alcaldes, mientras tanto, insisten en que son parte del desarrollo departamental y se aferran al argumento de confundir los niveles autonómicos que tan bien les ha salido hasta el momento.El Gobernador Adrián Oliva señalaba que el presupuesto de inversión de este 2017 es de 400 millones de bolivianos, el 80 por ciento en las provincias ejecutados por los subgobernadores. Los cálculos iniciales señalaban que la Ley del 8 por ciento, que lleva recursos del Departamento a los municipios para que estos los ejecuten e inauguren con el presidente Evo Morales, supondrá unos 240 millones de bolivianos. El acuerdo transaccional para que esto no sea aplicado este año sino al siguiente tampoco es solución vistos los derroteros que están tomando los precios del petróleo, por debajo de 50 dólares, y los volúmenes de exportación, con Brasil requiriendo a media máquina, el presupuesto de 2018 será tan raquítico como el de este 2017. Las subgobernaciones, en ese sentido, deberían ya nomás empezar a pensar en su liquidación y no en pretender iniciar nuevas obras que, de nuevo, no se podrán pagar en el corto plazo.Mientras la batalla política se da en esos términos, las empresas siguen quebrando, o cerrando, según los datos de Fundempresa a ritmos nunca vistos: 463 en 2016 que se suman a las 391 de 2015 mientras que en los años anteriores apenas superaban las 100 al año. En términos de empleo, los datos del INE no son relevantes, aunque cada familia es consciente de como vuelven a sobrevolar los días de la migración.En la coyuntura, parece necesario que desde los poderes públicos se hagan esfuerzos por blindar los recursos y garantizar que se queden circulando en el departamento, muy en la línea de los nuevos tiempos para las finanzas.No parece razonable volver a impulsar un Prosol fundamentado en la importación de maquinaria china de todo tamaño y color que finalmente queda botada por la incapacidad de mantenerla. No parece adecuado sostener una canasta alimentaria para la tercera edad, o para la discapacidad, donde se cuelan hasta productos del norte argentino. No parece coherente seguir abriendo las obras de todo tamaño a través de la nunca transparente UPRE. De seguro, con un poco de esfuerzo e imaginación, se encuentran áreas donde poner los esfuerzos con beneficios netos para el departamento.


