Y nos seguimos calentando...
Expertos consideran que los acuerdos alcanzados son insuficientes para lograr las metas fijadas por la propia COP21, de evitar que la temperatura aumente más de 2 °C en el futuro. Según la Asociación Internacional de la Energía (AIE), para alcanzar la meta de la COP21, la demanda de...
Expertos consideran que los acuerdos alcanzados son insuficientes para lograr las metas fijadas por la propia COP21, de evitar que la temperatura aumente más de 2 °C en el futuro. Según la Asociación Internacional de la Energía (AIE), para alcanzar la meta de la COP21, la demanda de petróleo debería reducirse hasta los niveles de la década de 1990 -por debajo de los 75 millones de barriles de petróleo- y el consumo de carbón debería retroceder a los niveles registrados en la década de 1980, por debajo de los 3.000 millones de toneladas anuales.No podíamos estar más lejos de esta tendencia. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) acaba de publicar que por segundo año consecutivo, las concentraciones de CO2 en la atmósfera alcanzaron en 2016 nuevos récords históricos, elevándose un 43% por encima de los niveles preindustriales: se registró 405,1 partes por millón (ppm), tras una subida de 3 ppm sobre el récord observado en 2015.Según el científico atmosférico del Laboratorio de Investigación del Sistema Ambiental (ESRL), Pieter Tans, “la tasa de crecimiento del dióxido de carbono en la última década es de 100 a 200 veces más rápida que la experimentada por la Tierra desde la última Edad de Hielo”, algo que consideró como “ un verdadero shock para la atmósfera”.Los países desarrollados y en vías de desarrollo son los que más emisiones generan. Los bolivianos tenemos bajas emisiones de CO2 por industria y energía, pero por la deforestación, quemas e incendios forestales, nuestras emisiones per cápita de este gas son similares a las de los países desarrollados, según la organización tarijeña PROMETA.Estimaciones de World Resources Institute indican que las emisiones de Bolivia son de 200 millones toneladas de CO2 por año, es decir 20 toneladas de CO2 por persona. La emisión per cápita promedio para todo el mundo es de 6,2 toneladas y para Estados Unidos es de 22 toneladas de CO2 por persona. Esto es algo que debiera preocupar mucho a un país que dice liderar un nuevo paradigma de respeto a los derechos de la madre tierra, no sólo por honestidad intelectual, sino porque Bolivia es un país que viene sufriendo los efectos del cambio climático de forma creciente, con sequías, heladas, granizadas, inundaciones, desbordes, olas de calor, fríos extremos.Tarija no se libra de estos devastadores efectos. Pero además, al ser productor de gas natural, nuestro departamento también contribuye al cambio climático, aunque no se tiene conocimiento público de cuánto emite por fuga y quema de este gas. Y si bien los recursos generados por el gas tenían que haber servido para construir una economía distinta, hasta ahora lo único que se ha logrado es profundizar la dependencia, que ya está pasando factura, y una bastante salada.No parece haber una salida cercana a la situación económica del departamento, y las proyecciones mencionadas indican que los efectos climáticos no van a ser benevolentes en los años venideros. Habrá que adaptarse, y no sólo al clima. En el mundo entero el reto es cómo generar energía y riqueza de nuevas maneras. Si nos seguimos atrasando nos dejará el tren… otra vez.


