COB - Gobierno: Destruir o construir

el pliego de los trabajadores presentado al gobierno el 22 de enero pasado, incluye conceptos y pedidos que apuntan al fortalecimiento de la gestión empresarial (de empresas públicas y privadas), para garantizar, por esa vía, estabilidad, calidad y mejores salarios reales, vinculados, entre...

el pliego de los trabajadores presentado al gobierno el 22 de enero pasado, incluye conceptos y pedidos que apuntan al fortalecimiento de la gestión empresarial (de empresas públicas y privadas), para garantizar, por esa vía, estabilidad, calidad y mejores salarios reales, vinculados, entre otros aspectos, a la productividad.El vicepresidente Álvaro García Linera y el viceministro Alfredo Rada declararon hace días atrás que están  “...algo confundidos con la actitud de la COB, porque en el documento que se nos ha entregado, y que va a ser respondido en las próximas horas, se habla de un incremento salarial en función de la canasta familiar, en un caso, pero en otros párrafos se habla de la productividad y entonces uno dice, por fin, son cosas distintas (...) nos ha llamado la atención este tipo de argumento que, por lo general, lo manejan los empresarios”, según reportaron agencias noticiosas.Rada fustigó el pliego cobista, porque incluye conceptos como “ambiente de negocios” e “inversión empresarial”, así como la exigencia de mejorar la “atmósfera económica favorable a emprendimientos”, por lo que, en su criterio, en vez de utilizar un lenguaje sindical, optaron por emplear un “lenguaje empresarial, hasta neoliberal”.Pese a las críticas anteriores que precedieron el inicio del diálogo, al empezar éste, el dirigente de los trabajadores, Guido Mitma, reiteró que “el objetivo principal de su pliego es exigir al Gobierno un mayor desarrollo productivo, la diversificación productiva y la generación de fuentes de empleo sostenibles”, según la agencia de noticias ANF.El debate se produce luego de la imposición del doble aguinaldo por dos gestiones consecutivas, así como permanentes incrementos al salario mínimo nacional, que incidieron en los costos de producción, además del denunciado acoso impositivo y de la Autoridad de Empresas.Es preciso recordar que el gobierno decidió contratar masivamente a empresas extranjeras para la construcción de infraestructura, desplazando a las empresas bolivianas en los últimos tres años, por lo que los propios empresarios bolivianos, tuvieron que eliminar fuentes de trabajo y reducir drásticamente inversiones en renovación de activos y mejoras tecnológicas, entre otros.A la par, la mora en el sistema financiero boliviano vinculado al sector productivo, industrial y de la construcción, está creciendo sin cesar en los últimos seis meses.Es indispensable, en este contexto, volver a recordar las palabras del vicepresidente García Linera en un foro extranjero a mediados del pasado año: “ Los empresarios nunca estarán de nuestro lado, cuando a los sectores populares los ven débiles no dudan en clavarles un puñal. Podemos neutralizarlos”, para añadir más adelante que “...el poder político duradero viene acompañado por el poder económico de los sectores revolucionarios. El Estado no puede sustituir a los trabajadores. Tarde o temprano debe disolver el poder económico en los sectores subalternos”.Mariana Mazzucato, profesora de Economía de la Innovación en la Universidad de Sussex (Inglaterra), afirma que la clave para el futuro está en “deshacerse del debate estático de lo público versus lo privado. Ambos sectores son cruciales. La cuestión es cómo promover alianzas sinérgicas que permitan al sector público, en su compromiso con el sector privado, permanecer valiente, estratégico y que dé la dirección de los cambios, en vez de solamente reducir el riesgo, facilitar, administrar, subsidiar e incentivar”, según cita del economista y periodista Alejandro Zegada, en un reportaje publicado en La Billetera, el pasado 5 de marzo en este mismo medio de comunicación.  Para Mazzucato el problema no debiera ser “abrirse al mercado”, sino “cómo estructurar y dar forma al mercado a través de inversiones públicas y privadas”, de manera que un sector se vuelva más dinámico, innovador e impulsado por la inversión. En el inicio del diálogo, queda claro que, por la dolorosa experiencia vivida en estos últimos años, que afectó por igual al empresariado boliviano y a los trabajadores de nuestro país, la postura de la COB es, de lejos, más madura, meditada y realista que la del gobierno, sobre todo si éste insiste en ver al empresariado nacional (enfatizamos este último término), como enemigo capaz de clavar el puñal por la espalda. Nada más falso. Obviamente las empresas extranjeras, que tiene ahora en sus manos más de 7.000 millones de dólares en contratos, baten palmas.

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