Un mal negocio no tan soberano

Este 2017 se han colocado 1.000 millones de dólares al 4,5 por ciento y aunque todavía no se han especificado los nuevos acreedores, posiblemente sean los mismos que ya se beneficiaron de las jugosas ofertas públicas de 2012 y 2013. La diferencia de esta con aquellas, además del interés,...

Un mal negocio no tan soberano
Un mal negocio no tan soberano

Este 2017 se han colocado 1.000 millones de dólares al 4,5 por ciento y aunque todavía no se han especificado los nuevos acreedores, posiblemente sean los mismos que ya se beneficiaron de las jugosas ofertas públicas de 2012 y 2013. La diferencia de esta con aquellas, además del interés, pues en 2013 tocó el 6 por ciento, es que en aquellos años no se necesitaba de manera vital y en este 2017 sí.El Ministro Luis Arce Catacora ya señaló en 2016 que las fuentes habituales de financiación multilateral, como el Banco Interamericano, la Corporación Andina de Fomento, las agencias de la ONU o el Banco Mundial e incluso de la Unión Europea se encontraban copadas, además de los instrumentos de ahorro interno.Emitir bonos es una herramienta inherente al capitalismo más ortodoxo, la emisión de deuda de los países, que quedan en manos de los bancos, es lo que argumenta las teorías que sostienen el sistema. Después de una década de populismos, parece que los fantasmas de la deuda externa, de los fondos buitre y de los corralitos o feriados bancarios han pasado a la historia. Al menos en el imaginario de Luis Arce Catacora.La deuda externa de Bolivia es todavía menor, apenas un 20 por ciento, para que se enciendan las alarmas. El país ha salido de los vagones de cola y puede apelar a esos mecanismos que el capitalismo neoliberal pone al servicio de los Estados para seguir ganando.Lo paradójico es que Bolivia tenga más de 10.000 millones de dólares de las Reservas Internacionales Netas invertidas en bancos de Europa y Estados Unidos rindiendo apenas 1,10 por ciento según el último reporte del Banco Central de Bolivia,  y que se preste un diez por ciento de ese volumen a tasas cuatro veces mayor.Mientras en los tiempos de bonanza la economía boliviana se convertía en la superdotada de América Latina, de acuerdo a los ratios del capitalismo, el área de Economía y Finanzas recibía todo tipo de aplausos. Desde el Ministerio se flirteaba con medidas de corte nacionalista, como la reforma del Banco Central, permitiendo que las reservas sean repatriadas e invertidas en Bolivia al mismo tiempo que se hacían otras antinacionales, como permitir que las AFP “exporten” hasta un 50 por ciento del ahorro jubilatorio.Ahora, con la drástica reducción de ingresos y la balanza comercial negativa dilapidando las RIN con importaciones suntuarias, las medidas de revitalización interna se congelan, pero la exportación de Reservas y Ahorro se mantienen, y además se suma la huida por el camino fácil, el endeudamiento en la gran banca internacional a tasas elevadas; medida por cierto negada a Tarija con la diferencia de que la Gobernación pretende pedir 700 millones de bolivianos a los bancos nacionales, que dejarán sus beneficios en el país.Uno es soberano e independiente mientras hace con lo suyo, el resto es eufemismo.

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