Setar, por gracia o desgracia, es tarijeña
o los Gobiernos de turno, se aprestaron a iluminar con determinación y diligencia tanto para incluirlas en el tren del futuro como para responder con algo al discurso del bienestar y sumar los votos posibles. Tarija siempre estuvo demasiado lejos del eje y empezó a ejercer la autonomía...
o los Gobiernos de turno, se aprestaron a iluminar con determinación y diligencia tanto para incluirlas en el tren del futuro como para responder con algo al discurso del bienestar y sumar los votos posibles. Tarija siempre estuvo demasiado lejos del eje y empezó a ejercer la autonomía de facto antes incluso de que se verbalizara como concepto político.Hubiera sido muy cómodo y fácil tener aseguradas las inversiones vía presupuesto general del Estado y no haber tenido que suplicar por cada una de ellas de forma que se pudiera presentar el tendido eléctrico tarijeño como un conjunto planificado y no como una suerte de empalmes y susbsistemas anudados al gusto o conveniencia del gerente de turno o a la disponibilidad presupuestaria del momento.La realidad es que no lo ha sido y en su conjunto es una empresa hecha a sí misma en la que las decisiones casi siempre se han tomado al calor de la política o simplemente ha tenido que adaptarse a nuevos marcos normativos dictados desde La Paz y donde se ha tomado poco en cuenta la propia historia. La última fue la obligación de transferir todo el componente de generación eléctrica al nivel central del Estado, porque así lo dice la Constitución al tratarse de un recurso estratégico, dejando a la empresa el simbólico, aunque no menos importante, papel de la distribución.Se hizo sin mayor problema, en un momento en el que se presentaba el Sistema Interconectado Nacional cruzando por estas tierras rumbo a la termoeléctrica dispuesta para quemar gas en el Chaco tarijeño y transportar la electricidad miles de kilómetros para ser aprovechada en otros centros. También luego de que el Gobierno se cobrará hasta el último peso de la construcción de la presa San Jacinto pese a que sus financiadores de entonces habían condonado la deuda.La consecución del “título habilitante” para Setar se ha presentado tanto por la actual como por la anterior gestión como un logro. Nadie nunca explicó cuál era el plan ministerial en el caso de no haberlo facilitado luego de dejarle operar durante décadas “así nomás”.En este 2017 la empresa más grande del departamento por volumen de facturación ha llegado a su hora de la verdad. Sin capacidad financiera para renovar su tendido eléctrico departamental y con los gastos estructurales incrementándose a golpe de decreto nacional u artimaña sindical, el “botín de pegas” y caja chica más vilipendiado del departamento camina hacia su desaparición en el caso de que nadie “tome cartas” en el asunto.Para los afines del Movimiento Al Socialismo (MAS) y del ministro Luis Alberto Sánchez, que ahora se ha despojado de la responsabilidad al haber perdido competencia en Energía pero que siempre se ha interesado por el tema, la solución es una intervención, que fundamentalmente pasaría por una resolución ministerial que entregará a la Autoridad de Electricidad la facultad para nombrar un nuevo gerente y tomar todas las decisiones que considerara pertinentes. Eso pareció sugerir el ministro Rafael Alarcón la pasada semana, aunque aún no se concretó. Aparentemente, el Estado respaldaría la operación con los fondos pertinentes que posteriormente serían recuperados.Para la Gobernación la solución pasa por la “modernización”, es decir, iniciar un proceso de “capitalización”, con todos los fantasmas que lleva aparejada esa palabra, que abra la empresa a la participación privada o institucional, y en ese proceso, se garanticen los ajustes empresariales e inversiones en tecnología e infraestructura necesarias para viabilizar la pervivencia.Setar es básicamente un monopolio que actúa sin competencia, que permite por ejemplo que las alcaldías deban casi diez millones de dólares mientras a los usuarios se les disparan las facturas, y es que la realidad indica que, sea cual sea la vía que finalmente se transite, las inversiones se pagarán desde el bolsillo de los usuarios.


