Más allá de una garganta
Galenos de Santa Cruz cuestionaron su confianza en la medicina pública. Sin embargo, en la isla en cuestión de horas se reportó que la afección ya estaba controlada. En ese país fue sometido el miércoles pasado a cinco horas de exámenes por un equipo de médicos, que le diagnosticó un...
Galenos de Santa Cruz cuestionaron su confianza en la medicina pública. Sin embargo, en la isla en cuestión de horas se reportó que la afección ya estaba controlada. En ese país fue sometido el miércoles pasado a cinco horas de exámenes por un equipo de médicos, que le diagnosticó un virus interno, sinusitis y afonía, y le recomendó al menos cinco días de reposo en un hospital de La Habana.“Quiero aclarar de manera contundente que el presidente ha estado más de un mes y medio tratándose en Bolivia con más de cinco especialistas en el área de otorrinolaringología”, declaró la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño.De inmediato, muchos se preguntaron en las redes sociales ¿qué está pasando con la medicina en nuestro país? No es secreto que los que tienen posibilidades viajan a la Argentina, Cuba, Chile o incluso a Estados Unidos para tratar sus males, pero los que no poseen recursos económicos se entregan a la suerte de la medicina en Bolivia. Ha quedado demostrado que la pobreza mata y mata más que el alcohol, el tabaco, la hipertensión o la diabetes. Esta afirmación no es ideología, es la constatación de un estudio científico publicado en la prestigiosa revista médica The Lancet.Lo claro es que la medicina parece no avanzar. Es más, cada día el sector salud sorprende a los tarijeños y bolivianos negativamente; pues en el último mes al menos cinco días de paro se contabilizaron en el sistema público.A los constantes paros se suman las largas filas, las idas y vueltas, las madrugadas y en ocasiones los malos tratos. Los que no tienen dinero tendrán que aguantarlo todo y los que tienen recursos podrán acceder a consultas privadas e incluso a viajes al exterior para ser curados de sus dolencias.Pero detrás de todo este viacrucis hay muchas malas noticias como que el 80% de los tumores infantiles se presenta en los países más pobres, y la desigualdad en el tratamiento es evidente. En el mundo, se estima 300.000 nuevos casos de cáncer entre edades de 0 a 19 años; sin embargo, la incidencia del cáncer infantil es mayor debido a que en muchos países, entre estos Bolivia, no existe un registro de tumores infantiles que permita establecer con precisión los nuevos diagnósticos. Otro sector complicado con el servicio de salud es el de los enfermos renales. En 2015 informamos que la falta de diagnósticos o de tratamientos efectivos movilizó a más de 300 bolivianos hacia la Argentina con la esperanza de curarse de sus problemas renales o acceder a un trasplante de riñón. A estos sectores abandonados se suman los enfermos de VIH /Sida. A criterio del Sedes, el VIH, es uno de los males de gran incidencia en el país y en la región, ya que se registran tres casos por día. En el primer trimestre de 2012, en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz, se registraron 610 nuevos casos de VIH/Sida.Si a todas estas enfermedades, que superan a una sinusitis y afonía, sumamos la crisis, la pobreza recurrente, los malos profesionales médicos y la escasez de galenos, entonces nos preguntamos ¿en qué manos estamos? Sólo como dato, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el parámetro recomendado es un galeno por cada 1.000 habitantes. Empero, según las cifras de 2009, Bolivia contaba con 4,6 médicos por cada 10 mil habitantes. Lo que refleja la falta de profesionales, incluso a nivel de médicos generales.Finalmente… más allá de la garganta del Presidente, y más penoso aún es que cada vez que se abre un debate sobre la calidad de la medicina, el país se sumerge en una disputa política, con médicos que amenazan con un paro general e indefinido y con pacientes que saturan los hospitales ante la incertidumbre de si serán o no atendidos.


