Informe transparente

El Gobernador Adrián Oliva debe rendir el informe correspondiente al año 2016 ante la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija, el segundo en su cuenta, el primero de un año en el que gestionó completamente el presupuesto. O al menos lo intentó dada la costumbre del ejecutivo nacional en...

El Gobernador Adrián Oliva debe rendir el informe correspondiente al año 2016 ante la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija, el segundo en su cuenta, el primero de un año en el que gestionó completamente el presupuesto. O al menos lo intentó dada la costumbre del ejecutivo nacional en interferir y tomar decisiones vinculadas a la gestión autonómica.El año fue especialmente malo. Del presupuesto aprobado, rondando los 2.500 millones de bolivianos, llegó algo más de la mitad y el tema de la herencia recibida en forma de proyectos millonarios licitados, adjudicados y pendientes de ejecución, de tanto utilizarla, se acabó convirtiendo en una especie de boomerang. La crisis no podía taparlo todo.Paradójicamente, al tiempo que crece el desempleo y el subempleo sobre todo en las  ciudades, la mayor presión llegó desde municipios y subgobernaciones súper endeudados muy por encima de las lógicas presupuestarias. La lógica política se impone a la racionalidad del momento y cada uno deberá dar explicaciones sobre su comportamiento llegada la ocasión.Menos coherente resulta el papel que juega la Asamblea Legislativa Departamental, el principal órgano de la Autonomía y con una mayoría más que cualificada por parte del Movimiento Al Socialismo. Pese a tener la capacidad numérica suficiente para marcar el rumbo del departamento acorde a los principios políticos del partido con el que se presentaron y ganaron las elecciones, los asambleístas han entrado en un bucle de guerra de guerrillas que hasta el momento no ha dado funcionalidad ni resultados. En una suerte de palos en la rueda, zancadillas para trastabillar mientras pasan los meses y no se concretan ni iniciativas ni planes de apoyo. La Asamblea podría haber capitalizado políticamente el apoyo financiero, haber presentado planes integrales que garantizaran una mayor inversión estatal u otras leyes que promovieran mayor inversión en el departamento, pero no lo ha hecho.Nada de eso ha pasado, más al contrario, la Directiva se ha empeñado en una lucha fratricida por pequeñeces o incongruencias. La última, querer adelantar la presentación del informe a ayer sin explicar el repentino interés de hacerlo.Más allá de la efímera polémica, y una vez re confirmada la fecha de la presentación para el 7 de marzo, lo evidente es que el informe del Gobernador va a tener más interés del habitual y que demasiadas fuerzas están pendientes de encontrar un renuncio o un error. El Gobernador no debe perder la oportunidad de despejar toda suerte de dudas poniendo nombre y apellido a cada boliviano que ingresó en la caja y a su destino, sin paños calientes y sin focalizar polémicas en otros aspectos para desviar la atención de lo importante, pues conveniente resultaría que los poderes salgan con una radiografía similar y no confrontada para abordar un 2017 que se anticipa más importante de lo que parece.


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