El tiempo se agota
Flanqueado de mineros con su traje de faena y de legisladores republicanos, Trump –citado por la agencia Efe– señaló que la ley que acababa de firmar “elimina otra horrible regulación que mata empleos y salva miles de empleos en las minas”.De esa manera retribuyó el gran apoyo que...
Flanqueado de mineros con su traje de faena y de legisladores republicanos, Trump –citado por la agencia Efe– señaló que la ley que acababa de firmar “elimina otra horrible regulación que mata empleos y salva miles de empleos en las minas”.De esa manera retribuyó el gran apoyo que obtuvo durante la campaña electoral en zonas dependientes de la industria del carbón como Virginia Occidental y Kentucky.No obstante, según el Servicio de Investigación del Congreso, un órgano consultivo no partidista, la normativa suspendida por Trump hubiese creado un número similar de empleos a los que hubiese destruido en la industria del carbón y habría permitido mantener trabajos del mismo nivel de destreza profesional.Desde hace décadas, el carbón es la principal fuente para la generación de electricidad y por ende es el mayor culpable de la contaminación ambiental del aire y del cambio climático en el planeta.Las plantas de electricidad cuya base es el carbón contaminan como miles de toneladas al año de dióxido de carbono y otras sustancias nocivas.Solo en Estados Unidos existen unas 600 plantas de energía a carbón y en el mundo son miles las plantas que utilizan el carbón como fuente de energía, lo cual explica el rápido deterioro ambiental y de calidad de vida de gran parte de poblaciones de todo el mundo.Es el más contaminante de los combustibles, no solo por las toneladas de dióxido de carbono, sino por otras sustancias altamente toxicas como el mercurio y hollín que son emitidas a la atmósfera. Estas emisiones producen graves consecuencias en la salud de las poblaciones que se encuentran en las cercanías a estas plantas.Otra de las debilidades del carbón para producir electricidad es su baja eficiencia energética ya que se calcula que sólo se aprovecha como mucho el 35% del total de carbón que se utiliza.Entonces, ¿por qué se sigue utilizando a pesar de estos aspectos tan negativos? Es simple la respuesta, es abundante ya que hay grandes reservas y es más barato extraerlo y procesarlo que otras fuentes limpias y renovables de energía, además se siguen utilizando plantas antiguas sin realizar ninguna inversión extra.En algunos países se subvenciona a esta actividad lo cual desalienta a su reconversión hacia las energías renovables como fuentes de energía, y para detener el cambio climático y el deterioro ambiental es vital que se dejen de construir plantas a base de carbón y que de a poco sean reemplazadas por otras fuentes de energía ya que sus consecuencias ambientales son terribles.El carbón es el principal culpable junto a la combustión de petróleo de la contaminación ambiental global y el responsable del desequilibrio del planeta cuyas consecuencias se están comenzando a visualizar.Cada planta de petróleo que se inaugura o kilo de carbón que se extrae es una mala noticia para los que les preocupa el medio ambiente.Ahora bien, los republicanos están utilizando una ley conocida como Ley de Revisión del Congreso para revertir regulaciones impuestas por Obama, un procedimiento que solo requiere de mayoría simple en el Legislativo, bajo control republicano.No obstante, que el presidente Trump haya eliminado las regulaciones a la explotación de carbón dispuestas en diciembre pasado por su antecesor, sin duda es un golpe bajo y artero a los esfuerzos por reducir la contaminación ambiental.Con su actitud, Trump y sus asesores minimizan los efectos del calentamiento del planeta que castigan a muchos países del mundo –es el caso de Bolivia– con más sequías, más inundaciones, más olas de calor y otros fenómenos meteorológicos que pueden causar muerte y devastación.Y mientras el tiempo se agota, la ley promulgada por Trump echa por tierra los esfuerzos contra el calentamiento global y sus consecuencias irreversibles que ya golpean a las regiones más pobres y vulnerables, y será muy tarde cuando quienes hoy se ríen de la catástrofe que se avecina inexorablemente, entiendan el terrible error que están cometiendo.


