Bolitas
Los niños, sin dinero con que comprar bolitas, habían aprendido a jugar con piedrecitas que juntaban de la arena del arroyo. Un día pasaba un grupo de hombres y se detuvieron para pedir agua.Mientras la tomaban, uno de los hombres se quedó viendo a los muchachos y a sus “bolitas”, luego...
Los niños, sin dinero con que comprar bolitas, habían aprendido a jugar con piedrecitas que juntaban de la arena del arroyo. Un día pasaba un grupo de hombres y se detuvieron para pedir agua.Mientras la tomaban, uno de los hombres se quedó viendo a los muchachos y a sus “bolitas”, luego les preguntó si había más y cuando los niños le dijeron que efectivamente, había montones junto a la arena, el hombre fue a verificar hallando tal y como los niños le habían dicho.Entonces dijo al campesino: “…¿Oiga, señor, ¿cuánto quiere por su rancho? Yo le pagaré lo que usted me pida…”.El campesino sonrió, y pensando hacer un excelente negocio pidió cincuenta mil dólares. Dicho y hecho, el hombre sacó su talonario de cheques y le pagó lo que había pedido.Ése fue el origen de las Minas de Kimberly, las minas de diamantes más valiosas del mundo.Usted y yo tenemos promesas de nuestro Señor Jesús mucho más valiosas que los diamantes y, sin embargo, en ocasiones jugamos con ellas como si fueran bolitas.Proverbios 13:7 “Hay quienes se hacen ricos, y no tienen nada: Y hay quienes se hacen pobres, y tienen muchas riquezas.”


