Demanda de energía

El ministro de Energía, Rafael Alarcón, explicó que en el encuentro con autoridades brasileñas del sector se firmaron documentos bilaterales que sentaron las bases para impulsar un proceso de integración energética entre ambos países. Mediante uno de ellos, Brasil considerará en su...

El ministro de Energía, Rafael Alarcón, explicó que en el encuentro con autoridades brasileñas del sector se firmaron documentos bilaterales que sentaron las bases para impulsar un proceso de integración energética entre ambos países. Mediante uno de ellos, Brasil considerará en su planificación energética la oferta bolivianaY si Brasil incorpora la demanda de energía eléctrica boliviana en su planificación energética anual, se prevé la elaboración de un tratado internacional que definirá los corredores de integración entre ambos países, aunque no tocará aún los precios ni cuántos megavatios demandará el vecino país.En 2015, Bolivia y Brasil crearon el citado Comité Técnico Binacional, el que hasta antes de la incorporación del Ministerio de Energías, estaba conformaba por el equipo técnico boliviano liderado por el titular del entonces Ministerio de Hidrocarburos y Energía, Luis Alberto Sánchez, y su contraparte brasileña.Y a las crecientes necesidades de energía eléctrica de Brasil se suma las necesidades de Argentina. Apenas hace dos días, la demanda de electricidad alcanzó un récord histórico en la ciudad capital y en el Gran Buenos Aires.Según el diario La Nación, la masa de aire húmedo y cálido provocó que casi se alcanzara la máxima histórica de sensación térmica en la capital con 40,8 °C, y el intenso calor provocó que más de 150.000 usuarios quedaran sin servicio eléctrico.De hecho, la demanda de energía eléctrica en el territorio argentino llegó a 25.373 megavatios, muy cerca del máximo histórico de 25.380 registrado el 12 de febrero de 2016.Sin embargo, ¿cuál es el potencial eléctrico de Bolivia y si en el futuro mediato podrá ser considerado el centro energético de Suramérica, tal como prevén las autoridades nacionales?Según Eduardo Paz, presidente ejecutivo de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE-Corporación), el consumo interno de energía eléctrica en Bolivia alcanza a 1.300 megavatios y el país produce casi 1.800 megavatios, es decir, un excedente de 500 megavatios.Del total nacional, de acuerdo con datos del Ministerio de Hidrocarburos, Bolivia actualmente produce 74,5 megavatios en energías limpias, y en 2020 espera subir a 540 megavatios con una inversión de 1.107 millones de dólares.Y mientras que entre 1985 y 2009 las inversiones para la generación, transmisión y distribución de energía fueron de 1.000 millones de dólares, en el periodo 2010 y 2015 –tras la nacionalización del sector– la inversión llegó a 1.797 millones de dólares.Ahora bien, la exportación de energía eléctrica se presenta como una alternativa real para generar recursos económicos y Bolivia cuenta con el potencial que ofrece su vasto territorio.Durante el primer semestre de 2016 se puso en marcha la segunda fase del Parque Eólico de Qollpana, la segunda terna del Proyecto Chaco-Tarija y las líneas Sucre-Padilla, Sucre-Karachipampa-Potosí y la línea de transmisión Palca-Mazocruz.Otros proyectos en ejecución son las plantas termoeléctricas de Warnes, del Sur y Entre Ríos, las hidroeléctricas de Río Miguillas, San José I y II, y Misicuni, la fase uno de generación solar en Oruro y la geotérmica en Campo Sol.Y entre los planes hidroeléctricos en su etapa de estudio están el Angosto de El Bala, Carrizal, Río Ivirizu, Múltiple Rositas y Banda Azul; y entre los proyectos eólicos La ventolera en Tarija, Warnes, San Julián y El Dorado en Santa Cruz.En ese contexto, el desafío de convertir a Bolivia en el centro energético de la región, pasa por una millonaria inversión en hidrocarburos, la consolidación de mercados para el gas natural y la industrialización, y la generación de energía eléctrica con miras a la exportación.Y si al interés brasileño y argentino se sumara una eventual demanda de energía eléctrica por parte de Chile e incluso del Perú, se configuraría un mercado internacional que haría sostenible el desarrollo de la industria eléctrica en Bolivia.Por todo ello, es trascendente que autoridades de Bolivia y Brasil hayan firmado documentos bilaterales para impulsar un proceso de integración energética que beneficie a ambos países en el mediano y largo plazo.


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