Millones para la sequía

El pasado 16 de febrero, el presidente Evo Morales se reunió en la ciudad de Roma (Italia) con el director de la FAO, el brasileño José Graziano da Silva, y presentó la solicitud para acceder a los beneficios del también denominado Fondo Verde.“La FAO ha garantizado 250 millones (de...

El pasado 16 de febrero, el presidente Evo Morales se reunió en la ciudad de Roma (Italia) con el director de la FAO, el brasileño José Graziano da Silva, y presentó la solicitud para acceder a los beneficios del también denominado Fondo Verde.“La FAO ha garantizado 250 millones (de dólares) para el tema de sequía, como fondo, entendí como donación, pero también hay un fondo disponible de créditos muy blandos”, indicó Morales.A través de un comunicado oficial, la FAO señaló que Morales y Graziano da Silva acordaron la presentación de una propuesta técnica de financiación al Fondo Verde para el Clima, para la donación de esa millonaria suma.El Fondo Verde fue establecido en la XVI Conferencia de Partidos a las Naciones Unidas el Convenio marco sobre el Cambio Climático en 2010. El fondo promueve el cambio de paradigma hacia la emisión baja y senderos de desarrollo resistentes de clima y proporciona apoyo a países en vía de desarrollo para limitar o reducir sus emisiones de gas invernadero y adaptarse a los impactos de cambio climático.Los países pueden tener acceso a fondos de dos modos: directamente por entidades de realización acreditadas sub nacionales, nacionales o regionales, o por vía de entidades acreditadas internacionales, como las agencias de las Naciones Unidas e instituciones financieras internacionales. En el caso boliviano, a través de la FAO.El Consejo del Fondo Verde ha definido las prioridades claves de la inversión, muchos desafíos directamente relevantes al mandato de la FAO. Esto incluye el apoyo para reducir la deforestación, el empleo de tierras y la seguridad alimentaria.La FAO es acreditada con el Fondo Verde como una entidad que pone en práctica la subvención para proyectos de tamaño mediano –cuyo costo varía entre 50 millones y 250 millones de dólares– con un nivel medio de riesgo ambiental y social. La FAO está presta a apoyar a los Estados miembros para poner en práctica proyectos sobre adaptación al cambio climático (el caso boliviano), agricultura simpática con el clima, degradación forestal, dirección sostenible forestal y reducción de riesgo de desastre, entre otras áreas en las cuales posee la experiencia considerable.Ahora bien, la prolongada sequía que castigó durante el 2016 a gran parte del territorio nacional dejó al menos 132.000 familias damnificadas en 131 municipios ubicados en el Chaco, los valles y el altiplano boliviano, el peor desastre natural de los últimos 25 años ocasionado por el fenómeno climático de El Niño.La sequía también mermó al menos 277.000 cabezas de ganado, afectó a 511.000 hectáreas de sembradíos de diversos productos agrícolas y la disminución en volumen sobrepasó el medio millón de toneladas de alimentos, con las consiguientes pérdidas económicas de los productores.Es que en los últimos 100 años la temperatura promedio del planeta ha aumentado alrededor de 1.5 grados. Este incremento en sí mismo es un problema, ya que las muertes por altas temperaturas han ido peligrosamente en aumento a nivel global.Asimismo, esta subida de temperatura causa severos cambios en diversos procesos y ecosistemas del planeta. Por ejemplo, muchas criaturas han cambiado sus rutas migratorias por los cambios de temperaturas en sus ecosistemas acostumbrados.Otro de los efectos más dañinos del incremento de la temperatura del planeta –tan devastador como la sequía– es el deshielo que amenaza aumentar el nivel de los mares y pone en peligro a ciudades costeras y las islas diseminadas en los océanos.En 2016 y por tercer año consecutivo la Tierra marcó temperaturas sofocantes desde que existen registros, ya que fue 0.94 grados centígrados superior a la media del Siglo XX y 0.04 grados más alta que en 2015, cuando ya había registrado un récord, según la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).En ese contexto, la inversión de 250 millones de dólares debería ir acompañada de políticas preventivas para adecuar a Bolivia a los efectos perniciosos del inevitable cambio climático. ¿No les parece?


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