Detención preventiva
lo que ha derivado en una insostenible sobrepoblación en las cárceles.El estudio intitulado ‘El dilema de las prisiones: incubadoras del crimen organizado en Latinoamérica’ desvela que los sistemas penitenciarios en la región se han convertido en una de las principales incubadoras de...
lo que ha derivado en una insostenible sobrepoblación en las cárceles.El estudio intitulado ‘El dilema de las prisiones: incubadoras del crimen organizado en Latinoamérica’ desvela que los sistemas penitenciarios en la región se han convertido en una de las principales incubadoras de crimen organizado.Muchos de quienes como delincuentes relativamente menores y poco violentos ingresan a la cárcel, salen de la misma como experimentados criminales que suelen reincidir. Sin embargo, los gobiernos –si bien han redoblado sus esfuerzos para llevar a cabo capturas y enjuiciamientos como nunca antes se había hecho– no han logrado reaccionar de manera oportuna a las cambiantes circunstancias dentro de las penitenciarías.Esto ha permitido que los grupos criminales se fortalezcan al interior de ellas, a la vez que ha minado los esfuerzos para mejorar la seguridad ciudadana en toda la región y ha afectado la gobernabilidad democrática.El reporte de Insight Crime –que cita un informe de la Red Andina de Información– señala que el hacinamiento se encuentra en niveles críticos en las cárceles bolivianas. Con un sistema carcelario por encima del 250% de su capacidad total, Bolivia tiene la quinta peor situación de hacinamiento en Latinoamérica y el Caribe, después de Haití, El Salvador, Guatemala y Venezuela.Ello se debe en gran parte al uso generalizado de la prisión preventiva, aspecto en el cual, según el informe, el país tiene el índice más alto en la región después de El Salvador.En 2015, el 69% de los presos estaban en espera de juicio. Por ejemplo, los fiscales solicitaron prisión preventiva en casi un 96% de las audiencias preliminares en el departamento de Santa Cruz. Según la Red Andina de Información, la mayoría de los casos pendientes toman entre dos y tres años para resolverse.En ese contexto, el estudio desvela que la población carcelaria de Bolivia casi que se ha duplicado desde 2008, llegando a más de 14.000 presos en 2016. De los detenidos, según los informes, un 20% están tras las rejas por delitos relacionados con estupefacientes.De acuerdo con una encuesta de 2014, el uso extensivo del encarcelamiento, incluyendo la prisión preventiva, se perpetúa por el hecho de que la mayoría de los bolivianos prefieren los castigos a las estrategias preventivas contra el crimen.Actualmente, el gobierno del presidente Evo Morales impulsa una reforma del Sistema Judicial que alcanza a priorizar la conciliación y otros mecanismos alternativos a la detención preventiva, como el uso de las manillas electrónicas, el arraigo y el decomiso de los documentos de viaje al exterior.De hecho, las bolivianas y los bolivianos tienen algunas de las percepciones de inseguridad más altas, a pesar de vivir en uno de los países menos violentos de la región. Por lo demás, según la Red Andina de Información, las cárceles bolivianas sufren de malas condiciones y cuentan con personal inexperto y corrupto.Y casi la mitad de los menores internos están detenidos junto a reclusos adultos, lo que no sólo dificulta su reinserción a la sociedad, sino que salen de prisión como avezados y perfeccionados delincuentes.En ese contexto, el informe destaca la Ley de Descongestión Penal de 2014 que limita la aplicación de la prisión preventiva y que en parte permitió una disminución en las tasas de detención, pasando del 85% en 2012 a 69% en 2015, aunque sigue siendo la segunda tasa más alta de la región. Durante la administración de Morales también hubo varios planes de amnistía, y desde 2016 una reforma del Código Penal estableció que la detención preventiva fuera la excepción más que la regla.Sin embargo, las reformas penales previas sólo han dado lugar a disminuciones a corto plazo en la población carcelaria en lugar de solucionar el problema, debido a una opinión pública negativa.Ahora bien, lo que corresponde es que el gobierno boliviano trabaje sobre las percepciones generales de la justicia punitiva y la reforma total del Sistema de Justicia erradique la mora procesal y la retardación de justicia. Sólo así las nuevas iniciativas serán exitosas. ¿No les parece?


