En tiempos de paz

Las palabras del Jefe de Estado fueron expresadas el pasado martes tras sostener una reunión con el equipo técnico y jurídico que prepara la réplica contra Chile, en el marco del proceso legal que lleva adelante Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).Morales explicó que si en...

Las palabras del Jefe de Estado fueron expresadas el pasado martes tras sostener una reunión con el equipo técnico y jurídico que prepara la réplica contra Chile, en el marco del proceso legal que lleva adelante Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).Morales explicó que si en el Siglo 19 “las invasiones eran armadas, ahora estamos en otros tiempos, en tiempos de paz”, por lo que defendió que Bolivia haya acudido al más alto tribunal de las Naciones Unidas para superar todos los temas pendientes con Chile.El equipo de especialistas que trabaja en la réplica, ultima los detalles de un documento que será presentado ante la CIJ antes del 21 de marzo, y que recoge elementos técnicos y jurídicos, y las razones históricas para defender que Chile tiene la obligación de negociar el retorno soberano de Bolivia al océano Pacífico.El 14 de febrero de 1879 el ejército chileno tomó por asalto el puerto boliviano de Antofagasta. Así se inició la infausta Guerra del Pacífico que arrebató a Bolivia 120 mil kilómetros cuadrados de territorio y 400 kilómetros de costa.Hace 138 años, Chile puso en marcha un plan geopolítico planificado con mucha antelación y que contó con el asesoramiento militar del imperio británico. Según el historiador Pablo Michel, esa estrategia contaba con cuatro fases:La campaña de Atacama, en la que Chile apenas halló resistencia armada; la campaña marítima contra la Armada del Perú, la campaña de Tarapacá y la derrota peruano-boliviana en la Batalla del Alto de la Alianza, en mayo de 1880; y la toma militar de Lima por tropas del general chileno Manuel Baquedano Atacama, en enero de 1881.No obstante y más allá de la evidente superioridad militar chilena que decidió el rumbo de la guerra del salitre, hubo otras razones que allanaron la derrota boliviana y peruana.Entre las causas externas estuvieron los intereses expansionistas de Chile, su alianza con el imperialismo inglés y los tratados anteriores firmados con Bolivia. Por ejemplo, el Tratado de 1874 que eximió del pago de todo gravamen a sus empresas en territorio boliviano, lo que aprovechó Chile para fortalecerse económica y militarmente.Entre las causas internas, la presencia mayoritaria de chilenos en las ciudades bolivianas de Antofagasta, Tocopilla y Calama, y la dificultad de vinculación de la costa con el centro político económico ubicado en las alturas de los Andes.No obstante, la principal causa fue la decisión del gobierno de Hilarión Daza –afligido por una espantosa sequía y una epidemia de peste que dejaron desabastecido a Bolivia–  de imponer a las empresas chilenas un impuesto de 10 centavos por quintal de salitre exportado.El día de la invasión, del Cochrane y del O’Higgins descendieron 2.000 soldados al mando del coronel Emilio Sotomayor, fuertemente armados con modernos fusiles Remington. No hubo resistencia, ya que entre el 85% y el  90% de la población de Antofagasta estaba conformada por chilenos y la minoría eran bolivianos. El resto es historia, mezcla de la perfidia chilena y la angurria inglesa, el valor de los defensores de Calama y el heroísmo de Eduardo Abaroa, el coraje de los Colorados de Bolivia y las indecisiones de Hilarión Daza. Como sostiene Roberto Querejazu Calvo, la historia, la que realmente merece el título de tal, tiene que ser esclava de la verdad.Es que sólo la historia podrá exponer a la luz los pormenores de una guerra que no buscó Bolivia, sus grandezas y miserias, sus glorias y vergüenzas, sus traiciones y ambiciones.  Sólo una nación que tiene el valor de reconocer sus errores y de medir a sus figuras públicas con la vara de la justicia, recibirá el beneficio de la experiencia y sabrá caminar hacia un futuro con más seguridad e inteligencia.Y Bolivia aprendió de sus errores. El 23 de abril de 2013, luego de un centenar de años de frustradas negociaciones, Bolivia demandó a Chile ante la Corte Internacional de Justicia para que este alto tribunal le obligue a negociar un retorno libre y soberano al océano Pacífico, porque “estamos en otros tiempos, en tiempos de paz”.


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